Prosperidad

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Hara Therapy

Yoga Reiki Hara Kali&Shanti "donde el bienestar nace de dentro hacia fuera".

El Hara constituye el centro de tu ser, el vínculo con la existencia, la morada de la voluntad, la referencia que presta sentido a la vida.

Un viaje hacia el centro de tu ser, un viaje que comienza con el cuerpo y a lo largo del cual se desciende de la cabeza al corazón y del corazón al Hara.

"Aquel que comprende tiene alas"

Las principales causas del estrés en Occidente son "querer ser lo que no somos y hacer demasiadas cosas en una hora".

Aquí y ahora lo único seguro son los cambios constantes, inevitables, dejémonos llevar, soltar, sacar, soñar, actuar, volar...si te propones cambiar vas a crear tensión, primero hay que aceptar y luego relajar, tenemos que aprender cuál es nuestro ritmo, desde la relajación.









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miércoles, 23 de julio de 2014

Carta abierta a todos los practicantes e instructores (por Ramiro Calle)


Lo que caracteriza a un genuino yogui nunca es el politiqueo de pasillos, ni la voluntad de poder, ni las exigencias o imposiciones, ni el anhelo de detentar el monopolio de la verdad y erigirse en juez de otros o en fiscal que determina si un instructor está capacitado o no para su trabajo. 


¿Quién puede ser tan desmesuradamente egocéntrico para arrogarse tal derecho? El yoga está más allá de títulos y titulitis, de luchas entre escuelas nacionales o internacionales, federaciones, grupúsculos o partidismos; más allá de las instituciones porque, como dijera Krishnamurti, todo lo que se institucionaliza se torna putrescible, y lo peor que se puede hacer por el yoga es tratar de etiquetarlo, clasificarlo e institucionalizarlo.


Shankaracharya, Ramana Maharshi o Aurobindo, ¿necesitaron un título, un diploma, un certificado? Es obvio que el profesor de yoga debe formarse y prepararse a fondo, pero en todas las profesiones y oficios es inevitable que haya intrusos o incluso impostores y desalmados, si bien es el aspirante o practicante de yoga el que debe utilizar su propio discernimiento y poner a prueba al profesor.

El yoga es libertad, y no un sistema de jerarquía y purpurados, que de eso ya saben mucho las religiones institucionalizadas. Pero afortunadamente no el yoga, que respeta todas las creencias y es un método universalista y no adoctrinante de autorrealización.


Que no cuenten nunca conmigo para institucionalizar, federar, regular, limitar y rotular algo tan grande como el yoga. Quiero ser libre, como los yoguis del mundo, los sadhus, los sannyasins, porque el yoga es libertad interior, lucidez, compasión y expansión.

Ramiro Calle

Ramiro Calle dirige un Centro de Yoga y Orientalismo en Madrid desde hace tres décadas, en el que han recibido enseñanza más de doscientas mil personas. Ha viajado más de cuarenta veces a la India. Prolífico ensayista y autor de novelas, relatos y libros de viaje.

En este momento estamos releyendo Viaje a La India, os lo recomendamos, no tiene desperdicio. Gracias Ramiro por tus libros enseñanzas, transparencia y claridad en esta carta que he rescatado de una revista de hace años.

Namasté, Kali-Shanti.

lunes, 26 de mayo de 2014

jueves, 19 de diciembre de 2013

Tagore



"El mismo caudal de vida que corre, día y noche, por mis venas, corre por el mundo y danza en compás rítmico. Es la misma vida que salta de gozo por el polvo de la tierra, en innumerables briznas de yerba, que irrumpe en tumultuosas olas de hojas y de flores. Es la misma vida que la cuna del mar mece, creciendo y bajando, del nacimiento a la muerte. Y siento que mi cuerpo se glorifica al contacto de este universo de vida; y me lleno de orgullo, porque el latido de la vida de todos los siglos danza en este instante en mi sangre.”
                                                            R. Tagore.




lunes, 26 de agosto de 2013

Rabindranath Tagore


"Donde la mente está libre de temores y la cabeza se yergue en alto"
"Donde el conocimiento es libre"
"Donde el mundo no se ha roto en pedazos por estrechas paredes domésticas"


"Donde las palabras vienen del fondo de la verdad"
"Donde los incansables empeñosos extienden sus brazos hacia la perfección"


" Donde la límpida corriente de la razón no ha perdido su senda, en las estériles arenas del hábito"
"Donde la mente es impulsada hacia delante por Ti, en esferas de pensamiento y de acción en expansión constante"
"¡En ese cielo de libertad, oh Padre mío, permite que mi tierra se levante"

Rabindranath Tagore









Tagore- Calcuta, 7 de mayo 1861-Santiniketan, 7 de agosto de 1941. Poeta bengalí, filosofo, dramaturgo, novelista, músico. Premio Nobel de Literatura en 1913, siendo el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento.

Tagore, también conocido como "Guru del Amor", revolucionó la literatura bengalí con obras como: "El hogar y el mundo" y "Gitanjali". Expandió el arte bengalí con multitud de poemas, relatos cortos, cartas, ensayos y pinturas, modernizándolo y desafiando las criticas que lo vinculaban a unas formas clasicistas.

Dos de sus canciones son ahora los himnos de Bangladés e India: "Amar Shonar Bangla" y el
 "Jana-Gana-Mana".

El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.

R. Tagore










miércoles, 21 de agosto de 2013

André Van Lisebeth


Hay maestros que no se van nunca. Su energía es tan transformadora que marcan un antes y un después de su aparición. Van Lysebeth nacido en Bélgica, en noviembre de 1919. A los 30 años descubre el Yoga como prolongación de su interés por la hipnosis. En 1960 se pone en contacto con Swami Sivananda, en Rishikesh.

En 1969 organiza el Congreso Internacional sobre Yoga en el Palacio de Bruselas, con participación de 1500 delegados de todo el mundo. Durante 50 años impartió clases de Yoga. Dejó este plano en Enero de 2004, en el Pirineo Francés, su espíritu quedó entre nosotros.


Conoció en Bruselas a un yogui-faquir, al que seguiría una cadena de contactos personales con los grandes yoguis de la época, empezando por Swami Sivananda. Durante medio siglo no paró de averiguar, investigar, experimentar y transmitir sus hallazgos. Él es el maestro que ha hecho inteligible lo ininteligible, practicable lo impracticable y que entregó a todos los sinceros y constantes practicantes lo que era exclusivo de unos pocos.

En su época hubo otros grandes yoguis europeos. Juntos persiguieron un ideal y lo consiguieron: que el yoga sea hoy patrimonio intangible de la humanidad, sin fronteras ni culturales ni de creencias.


Era en 1967 cuando André Van Lysebeth publica "Aprendo Yoga". Hoy en día sigue siendo una referencia y un manual muy preciado para cualquuier profesor de yoga, junto al resto de su obra: "Perfecciono Yoga", "Pranayama" y "Mi sesión de Yoga".

Van Lysebeth se decantó por la necesidad de un yoga integral, donde no se puede separar postura y meditación, cuerpo y conciencia: "Asana no es sólo la puerta de entrada al llamado yoga corporal; abre también una vía de acceso a todos los estadios psicofísiológicos  del yoga. La práctica correcta de asana es una exigencia básica para todo adepto al yoga". 


Y enumeró así los cinco requisitos: "Asana es una postura corporal que se mantiene en la inmovilidad, largo tiempo, sin esfuerzo, con control respiratorio, con control mental". Practicar así implicaba algo en lo que no se cansó de insistir: "Hay que excluir la prisa de la práctica de yoga".

Defendió una práctica serena, sin violencia, sin ambiciones: "El verdadero secreto del éxito en el yoga reside en el trabajo paciente y cotidiano, en la indiferencia frente al progreso o a la falta de progreso". Es entonces cuando cuerpo y mente de un mismo ser entran en estrecho diálogo: "El cuerpo y la mente son dos dimensiones de un mismo ser, y no son más disociables de lo que pueden serlo el espacio y el tiempo". 


"El yoga corporal es yoga mental que toma como objeto el cuerpo". Por eso para Van Lysebeth no hay yoga sin esa dimensión interior: "Un asana debe ser vivido interiormente, y tenemos con esto uno de los aspectos esenciales del yoga:  cuanto más abstracción hagamos del mundo exterior en beneficio de una percepción del universo interior, más auténtica y eficaz será nuestra práctica." 

Otro aspecto que André nos dejó a los practicantes es el recordatorio de que en el yoga todos somos principiantes: " En cada etapa de la evolución, el adepto debe volver incansablemente a los principios esenciales, los mismos que se enseñan a los neófitos". Huyendo siempre del "encumbramiento" del yogui, nos dejó esta observación: "No hay título que distinga a un adepto experimentado de un principiante, a no ser la irradiación espiritual que puede emanar de él. No hay ningún criterio físico exterior que permita verdaderamente clasificar a los adeptos. Se puede ser un auténtico yogui sin poseer una flexibilidad extraordinaria y, a la inversa, un contorsionista no es, por el mero hecho de serlo, un yogui".


É l recomendaba un antídoto contra el hábito y la mecanización: "Es nuestro matrimonio con el yoga, la luna de miel debería ser eterna. Y es bien posible, porque ¡hay tanto que descubrir, en el yoga y en el propio cuerpo!". Descubrir que asana es una experiencia interior. Entonces podía ocurrir esa percepción que la mantuvo a él eternamente enamorado y que quiso legarnos:

"Estamos penetrando en otro dominio, en un dominio secreto pero fascinante. Dejamos de navegar por la superficie de nuestro ser, por el estrato intelectual, para practicar el buceo submarino, y bajo las olas que que agitan la superficie descubrimos un universo desconocido y cautivante, infinitamente más vasto de lo que podríamos sospechar, y encontraremos allí la paz de las profundidades. Será entonces cuando practiquemos verdaderamente hatha yoga, un yoga integral, un yoga de integración. Y las olas de la superficie, cuando regreséis a ese nivel, ya no os sacudirán ni os encontrarán desamparados".
Om Shanti, André. 


André Van Lysebeth influyó en muchos de los profesores de yoga más veteranos y mejores que hoy siguen enseñando en nuestro país y que pudieron acudir a sus seminarios, impartidos en Francia, Bélgica, Italia, y también España (cerca de Montserrat).



Hoy la escuela de Van Lysebeth sigue viva. Tantos profesores formados por él, así como los inspirados por su obra escrita, la Asociación de Amigos que lleva su nombre y la revista en Francés Yoga, con 40 años de edición y que hoy sigue a a cargo de sus hijos y yerno, mantienen una labor y un recuerdo imborrable. Como imborrable es lo que realmente toca el corazón humano y lo transforma.

                                     

                 

lunes, 29 de julio de 2013

Ramana Maharshi Maestro del silencio: "¿Quién soy yo?"


Venkataraman Aiyar nació el 30 de diciembre de 1879 el la aldea india de Tiruchuji, estado de Tamil Nadu. Huérfano de padre a los 12 años, una atracción cada vez mayor fue despertando en él: encontrarse con Arunachala, la montaña que personifica a Shiva. Tenía 17 cuando, tras vivir ilusoriamente su propia muerte, tuvo la experiencia directa del Ser. Fue una evidencia de la que no se desprendió de por vida y que, aun siendo consciente de la limitación de las palabras, transmitió así: "¿Soy yo el cuerpo?

Este cuerpo es silencioso e inerte, pero siento toda la fuerza de mi personalidad e incluso la voz del yo dentro de mí, separado de él. De modo que soy el espíritu que lo transciende no puede ser tocado por la muerte, de lo cual se deduce que soy el espíritu inmortal. Absorto en esta certeza, abandonó su hogar y se trasladó a los pies del monte Arunachala, donde transcurrió el resto de su vida sin consentir ausentarse salvo unos cuantos kilómetros.


Comenzó tomando refugio en una cueva donde compartía sus meditaciones y sus lecturas a través del silencio. Un grupo de seguidores le cuidaban y, al tiempo, se creó un centro donde empezaron a llegar estudiosos de diferentes puntos del mapa para recibir sus enseñanzas y la gracia de su presencia. Tiruvannamalai fue la sede de este peregrinaje. Desde allí, con la mayor sencillez, el ya conocido como Sri Bhagavan Ramana Maharshi cuidaba de los animales del ashram, ayudaba en tareas domésticas, leía, raramente escribía sus enseñanzas, y contestaba por compasión a las interminables preguntas que le venían a plantear sus discípulos. Pero sobre todo, entregó su pura y tranquila presencia, sentado en la sala que compartía con los visitantes.


Palabras de silencio

"Para aquellos que viven en el sí mismo como la belleza desprovista de pensamiento, no hay nada que deba pensarse-dijo-. Eso a lo cual debe adherirse es solamente la experiencia del silencio, debido a que en ese estado supremo no existe nada que alcanzar sino a uno mismo".

Maharshi describía ese estado como la plena presencia consciente: "Usted es presencia consciencial. Presencia consciencial es otro nombre para usted. Puesto que es presencia consciencial no hay ninguna necesidad de obtenerla o cultivarla. Todo lo que tiene que hacer es desestimar ser consciente de las demás cosas, es decir, del no sí  mismo. Entonces sólo queda la pura presencia consciencial, y eso es el sí mismo".


Ese estado de experimentación puede alcanzarse, según enseñó, rastreando quién hay detrás del pensamiento "yo": "Usted piensa que es la mente, pero la mente no es nada más que pensamientos. Ahora, detrás de cada pensamiento particular hay un pensamiento general, el cuál es el "yo", es decir, usted mismo. Llamemos a este "yo" el primer pensamiento. Adhiérase a este pensamiento "yo" e indáguelo para descubrir lo que es. Cuando esta indagación prende con fuerza, no puede pensar en otros pensamientos. Lo que acontece cuando hace una indagación seria en el sí mismo que es el pensamiento "yo" desaparece y algo proveniente de las profundidades se apodera de usted, y eso no es el "yo" que comenzó la indagación"


                              

Autoindagación es el nombre que recibió esta forma de rastreo que no es un fin en sí, sino una forma de evitar los juegos de la mente cuando el buscador no experimenta inmediatamente ese "algo proveniente de las profundidades" que es el sentido del yo: "El pensamiento "¿Quién soy yo?", habiendo destruido todos los demás pensamientos, finalmente se destruirá a sí mismo, al igual que el palo usado para atizar la pira funeraria. Si surgen otros pensamientos uno debe, sin intentar completarlos, indagar "¿A quién surgen?". ¿Qué importa si surgen muchos pensamientos?. En el momento mismo en que pensamiento surge, si uno indaga vigilantemente "¿A quién ha surgido?", se sabrá "A mí".


Si uno indaga entonces "¿Quién soy yo?", la mente se volverá hacia su fuente (el sí mismo) y el pensamiento que había surgido también se sumergirá. Practicando así repetidamente, el poder de la mente para morar en su fuente aumenta".

Esta práctica requiere una presencia continua en los pensamientos, abhyasa, y desapego respecto a estos para desecharlos de raíz, vairagya. De esta forma, la mente vuelve a su propia fuente: "Lo que se llama mente es un poder pasmoso que reside en el sí mismo. Hace que surjan todos los pensamientos. Aparte de los pensamientos, no hay ninguna cosa tal como la mente. Aparte de los pensamientos, no hay ninguna entidad independiente llamada el mundo. Del mismo modo que la araña emite de sí misma el hilo (de la telaraña), y nuevamente lo retrae adentro de sí misma, así también la mente proyecta el mundo de sí misma y de nuevo lo reabsorbe".

                          

Ramana Maharshi huía de la intelectualización y rompía los argumentos racionales de los que a él acudían, fueran estos sobre Dios, sobre el mundo o sobre la liberación: "¿Por qué se preocupa usted del mundo y de lo que le acontece después de la realización de sí mismo? Primero realice el sí mismo. ¿Qué importa si el mundo se percibe o no? ¿Gana usted algo que le ayude en su búsqueda por la no-percepción del mundo durante el sueño profundo? Inversamente, ¿qué pierde usted ahora con la percepción del mundo? Es completamente insignificante para el jnani o el ajnani si percibe el mundo o no. Ambos lo ven, pero sus puntos de vista difieren".

En sus "Cuarenta versos sobre la realidad", lo describe así: "Todas las religiones comienzan con la existencia del individuo, el mundo y Dios. Mientras permanezca el ego, estos tres se mantendrán separados".

                        

Para el gurú de Tiruvannamalai, el único método de indagación válido era esa presencia continua en el sentimiento del Ser. Cualquier otra vía, fuera la repetición de mantras, la concentración de la mente o la discriminación de lo que no es real, devenían en distracciones del objetivo último, aunque pudieran ser válidas para aquietar los pensamientos y volver al camino directo. Esta forma de llevar una y otra vez al discípulo que le pregunta hacia el Ser se refleja bien en este extracto de sus conversaciones, recogido en una de las obras recopilatorias y comentadas, "Sea lo que usted es" (Be as you are):

Pregunta: "¿Tengo que mantenerme repitiendo "¿Quién soy yo?" a fin de hacer un mantra de ello?"
Respuesta: "No. ¿Quién soy yo?" no es un mantra. Significa que usted debe descubrir dónde surge en usted el pensamiento "yo", el cual es la fuente de todos los demás".


Pregunta: "¿Debo meditar sobre "yo soy Brahman"?
Respuesta: "Descubra el "yo". El "yo" es ya Brahman. Usted no necesita pensarlo. Simplemente descubra el "yo". Es "yo". Sea ese "yo". El el método directo".

Pregunta: "No comprendo  qué debo hacer".
Respuesta: "Si fuera algo objetivo, podría mostrarse objetivamente. Esto es subjetivo".

Pregunta: "Pero no comprendo".
Respuesta: " "¡Qué! ¿No comprende qué es usted? 

Pregunta: "Se lo ruego, dígame la manera".
Respuesta: "¿Es necesario mostrarle el camino en el interior de su propia casa? Esto está dentro de usted".


Tal vez por ello, el maestro de la profunda mirada gustaba de permanecer sosegadamente en silencio ante los buscadores que venían a él, como invitándolos a estar en sí mismos. En quietud, presente, bajo el amparo de Shiva personificado en la imponente Arunachala.

Así permaneció hasta los últimos años de su vida, a los 70 años, cuando un cáncer hizo aparición en su brazo, se entregó a esa experiencia que le había acompañado desde los 17 años, cuando murió por primera vez al mundo y que apartó de él el concepto de muerte. En esa aceptación serena, con una sonrisa en los labios, abandonó el cuerpo el 14 de abril de 1950.

Dicen que en ese momento, un cometa se deslizó por el cielo hasta ocultarse tras la cumbre de la gran montaña sagrada.

                    Os dejo un documental muy interesante sobre su vida. Hari Om Tat Sat.


                      

                                            Om Arunachala Shiva Namaha