Prosperidad

Prosperidad

Hara Therapy

Yoga Reiki Hara Kali&Shanti "donde el bienestar nace de dentro hacia fuera".

El Hara constituye el centro de tu ser, el vínculo con la existencia, la morada de la voluntad, la referencia que presta sentido a la vida.

Un viaje hacia el centro de tu ser, un viaje que comienza con el cuerpo y a lo largo del cual se desciende de la cabeza al corazón y del corazón al Hara.

"Aquel que comprende tiene alas"

Las principales causas del estrés en Occidente son "querer ser lo que no somos y hacer demasiadas cosas en una hora".

Aquí y ahora lo único seguro son los cambios constantes, inevitables, dejémonos llevar, soltar, sacar, soñar, actuar, volar...si te propones cambiar vas a crear tensión, primero hay que aceptar y luego relajar, tenemos que aprender cuál es nuestro ritmo, desde la relajación.









sábado, 24 de septiembre de 2011

La mente es como el agua, si se queda quieta se aclara.


Un día Buda estaba pasando por el bosque. Era un caluroso día  de verano y Buda tenía sed. Le dijo a Ananda, su discípulo principal: "Ananda, regresa. Tan sólo tres o cuatro millas atrás hemos pasado una pequeña corriente de agua. Tráeme un poco de agua; toma mi escudilla de mendicante. Me siento muy cansado y tengo mucha sed." Había envejecido.

Ananda regresó, pero cuando llegó al arroyo, unas carretas acababan de pasar y habían dejado el agua muy turbia. Se habían removido las hojas que había en el fondo; ya no era posible beber esa agua; estaba demasiado sucia. Regresó con las manos vacías, y dijo: "Tendrás que esperar un poco. Iré más adelante. He oído que tan sólo a dos o tres millas de aquí hay un gran río. Traeré agua de allí".



Pero Buda insistió. Dijo: "Regresa y trae agua del mismo arroyo".

Ananda no podía entender la insistencia, pero si el maestro lo dice, el discípulo tiene que obedecer. Aun viendo lo absurdo del asunto (tener que caminar de nuevo tres, cuatro millas, y sabiendo que el agua no se podía beber), fue.

Cuando se iba, Buda le dijo: "Y no regreses si el agua todavía está sucia, simplemente siéntate en la orilla en silencio. No hagas nada, no te metas en la corriente. Siéntate en silencio en la orilla y observa. Más tarde o más temprano el agua volverá a estar clara, entonces llena la escudilla y regresa".



Ananda llegó allí de nuevo. Buda tenía razón: el agua ya estaba casi clara, las hojas se habían separado, el polvo se había posado. Pero todavía no estaba absolutamente clara, así que Ananda se sentó en la orilla simplemente observando el fluir del río. Poco a poco, se volvió cristalina. Regresó bailando. Entonces comprendió por qué  Buda era tan insistente. había cierto mensaje en ello para él, y él comprendió el mensaje. Le dio el agua a Buda, le dio las gracias y tocó sus pies.

Ananda contestó: "Ahora lo comprendo. Al principio estaba enojado; no me daba cuenta, pero estaba enojado porque era absurdo volver hasta allí. Pero ahora he comprendido el mensaje. Eso es lo que yo en realidad necesitaba en ese momento. Lo mismo ocurre con la mente; sentado en la orilla de ese arroyo, me di cuenta de que me pasa lo mismo con la mente. Si salto a la corriente volveré a ensuciarla. Si salto a la mente se crea más ruido, empiezan a surgir, a salir a la superficie más problemas. Sentado al lado aprendí la técnica.



"Ahora también me sentaré al lado de mi mente, observándola con todas sus suciedades, problemas, hojas viejas, golpes, heridas, memorias y deseos. Indiferente, me sentaré a la orilla y esperaré el momento en que todo esté claro".

Y ocurre por si sólo, porque en cuanto te sientas en la orilla de tu mente dejas de darle energía. Eso es la verdadera meditación. La meditación es el arte de la trascendencia.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Que es el budismo? 1-3

¿Que es el budismo? 2-3

¿Que es el budismo? 3-3

Las extraordinarias capacidades de los místicos tibetanos

Ciencia y meditación

La meditación desde una perspectiva científica.

Un gramo de práctica siempre es mejor que una tonelada de teoría.




Cuando la mente conoce lo llamamos información, cuando el corazón conoce lo llamamos amor, cuando el ser interior conoce lo llamamos meditación.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Aprendiendo a silenciar la mente, Osho


Te contaré una historia que a mi siempre me ha encantado que explicará qué es meditación.

Tres hombres salieron a dar un paseo matutino. Vieron a un monje budista en la colina, y como no tenían nada que hacer empezaron a discutir acerca de lo que el hombre estaba haciendo. Uno dijo: "Por lo que puedo ver desde aquí, está esperando a alguien. Quizá un amigo que se ha quedado atrás y está esperándole"

El segundo dijo: "Mirándole no puedo estar de acuerdo contigo, porque cuando alguien está esperando a un amigo que se ha quedado atrás, de vez en cuando mira hacia atrás para ver si llega o no, y cuánto tendrá que esperar. Pero este hombre nunca mira hacia atrás: simplemente, está ahí de pie. No creo que esté esperando a nadie. Yo creo que estos monjes budistas tienen vacas".



En India los monjes budistas tienen una vaca para la leche del té de la mañana: de otra forma tienes que mendigar una taza de té por la mañana temprano.

El segundo hombre dijo: "Creo que su vaca se ha perdido en alguna parte, tiene que haberse ido a pastar, y, simplemente está buscando la vaca".

El tercero dijo: "No estoy de acuerdo, porque cuando alguien está buscando una vaca no tiene que quedarse de pie como una estatua. Tienes que moverte por ahí, tienes que ir de un lado a otro. Él ni siquiera mueve la cara de un lado a otro. Qué decir de su cara; incluso sus ojos están medio cerrados".

Se iban acercando al hombre, así que pudieron verle más claramente. Entonces el tercer hombre dijo: "Yo no creo que hayáis acertado; creo que está meditando. ¿Pero cómo vamos a saber quién está en lo cierto?"



Dijeron: "No hay problema. Nos estamos acercando a él, podemos preguntarle".

El primer hombre le preguntó al monje: "¿Estás esperando a un amigo que se ha quedado atrás?" El monje budista abrió los ojos y dijo: "¿Esperando a alguien? Yo nunca espero a nada. Esperar algo va en contra de mi religión".

El hombre dijo: "Dios mío! Olvídate de esperar algo; simplemente dime: ¿estás esperando?"

"Mi religión enseña que no puedes estar seguro ni siquiera del siguiente segundo-contestó-. ¿Cómo podría esperar? ¿Dónde está el tiempo para esperar? No estoy esperando".

El hombre dijo: "Olvídate de esperar a alguien o de simplemente esperar; no entiendo tu lenguaje. Simplemente dime: ¿has dejado a algún amigo atrás?".

Él contestó: "De nuevo lo mismo. No tengo ningún amigo en el mundo, no tengo ningún enemigo en el mundo; porque ambos vienen juntos. No puedo tomar una cosa y dejar la otra. ¿No te das cuenta de que soy un monje budista? Yo no tengo ningún enemigo, no tengo ningún amigo. Y por favor piérdete, no me molestes".



El segundo hombre pensó: "Ahora hay una esperanza para mí". Dijo: "Ya se lo había dicho yo: Estás diciendo tonterías. Él no está esperando; es un monje budista; no tiene amigos ni enemigos". Tienes razón. Yo creo que tu vaca se ha perdido".

El monje dijo: "Tú eres incluso más estúpido que el primer hombre. ¿Mi vaca? Un monje budista no posee nada. ¿Y por qué debería estar buscando la vaca de otro? Yo no tengo ninguna vaca".

El hombre parecía sentirse muy incómodo, ¿qué hacer? El tercer hombre pensó: "Ahora, la única posibilidad que queda es lo que yo he dicho". Dijo: "Puedo ver que estás meditando".

El monje dijo: "Tonterías! La meditación no es una actividad. Uno no medita, uno es meditación. Para deciros la verdad, y no os sintáis confusos, simplemente estoy haciendo nada. Aquí de pie, sin hacer nada; ¿hay alguna objeción?" Ellos contestaron: "No, no hay ninguna objeción, es sólo que para nosotros no tiene sentido; aquí de pie, sin hacer nada".

"Pero-dijo él-eso es la meditación: sentarse y no hacer nada; ni con tu cuerpo ni con tu mente".



En cuanto empiezas a hacer algo, o bien entras en contemplación o en concentración, o entras en acción; pero te alejas de tu centro. Cuando no estás haciendo nada en absoluto (corporalmente, mentalmente, o a cualquier otro nivel), cuando toda actividad ha cesado y tú simplemente eres, simplemente siendo eso es meditación. No puedes hacerla, no puedes practicarla; tan sólo tienes que comprenderla.

Siempre que puedas encontrar tiempo para simplemente ser, deja todas las acciones. Pensar también es una acción, la concentración también es una acción, la contemplación también es una acción. Incluso si sólo durante un momento no estás haciendo nada y estás en tu centro, completamente relajado: eso es meditación y una vez le has cogido el truco, puedes permanecer en ese estado todo el tiempo que quieras.



Una vez que te has dado cuenta de la forma en que se puede permanecer sin ser perturbado, entonces poco a poco puedes empezar a hacer cosas, teniendo cuidado de que tu ser no se agite. Esa es la segunda parte de la meditación. Primero, aprender cómo simplemente ser, y luego aprenderlo en las pequeñas acciones: fregando el suelo, tomando una ducha, pero manteniéndote centrado.

Así que la meditación no está en contra de la acción.

No es que tengas que huir de la vida. Simplemente, te enseña una nueva forma de vida. Te convierte en el centro del ciclón. Tu vida sigue, en realidad sigue más intensamente (con más gozo, más claridad, más visión, más creatividad), y a la vez estás distante, como un observador en las alturas, simplemente viendo que todo está sucediendo a tu alrededor.



Tú no eres el hacedor, tú eres el observador. Eso es todo el secreto de la meditación, que te conviertes en el observador. La acción continúa, no hay problema: cortando leña, sacando agua del pozo. Puedes hacer todo tipo de pequeñas y grandes; sólo hay una cosa que no se permite, y ésa es que pierdas tu centro.









                                                 

viernes, 22 de julio de 2011

Varios Mudrás y como se realizan; 2ª Parte


Hacer un Mudrá es muy fácil. Se consiguen mayores beneficios de él cuando se combina con la práctica de Reiki, ya que el practicante percibe entonces con gran intensidad el fluir de la energía. No hay ninguna regla para realizarlo, pero ciertas pautas ayudan.

Hay que empezar cada sesión de Mudrá "lavándose las manos" (frotándose unas diez veces las manos y manteniéndolas frente al Hara), de este modo la energía fluye a las manos, si tienes algún nivel de reiki puedes utilizar algún símbolo según te convenga.


Una regla general es que la presión de los dedos debe ser ligera y las manos deben estar relajadas. Los Mudrás pueden realizarse en cualquier postura. Se puede estar sentado de pie, tumbado, e incluso se pueden hacer andando. El cuerpo debe estar suelto, relajado y centrado. Es importante no estar tenso, pues ello dificultaría el flujo de la energía. Los Mudrás comportan soltarse, viajar al interior de la consciencia y sanarse.

La espalda debe estar derecha, bien te sientas con las piernas cruzadas o en una silla con respaldo. Los dedos se unen tal y como se indica en cada Mudrá. La presión ejercida debe ser la justa para sentir el fluir de la energía.Los Mudrás se pueden practicar en cualquier lugar y en cualquier ocasión, pero es mejor realizarlos cuando se está en las condiciones y el ambiente adecuado, ya que de ese modo no habrá bloqueos de energía.




No hay que hacerlos deprisa, sino intentar hacer unos cuantos pacientemente, con calma. Tampoco debemos realizar muchos, es fácil caer en ese error. Debes sentir la acción de los Mudrás interiormente. No hay que esperar milagros y luego sentir frustación porque no ocurre nada. Los cambios que se experimenten serán globales. A medida que la mente sane, el cuerpo responderá y uno empezará a sentirse cada vez mejor.

Muchos problemas mentales se manifiestan corporalmente. Para solventarlos, la mente tiene que trazar el camino, y eso lleva su tiempo. Hay que esperar, no correr. La mente sanará despacio pero de modo seguro; se experimentarán extraordinarios sentimientos de dicha de júbilo y, finalmente, la recuperación será larga y duradera. Cuando la mente está agitada, el cuerpo cae también enfermo, de modo que según en qué momentos de la vida se necesitarán unos Mudrás u otros.

Pronto, con la práctica continuada de los Mudrás, junto a la visualización y a la afirmación, uno se embarcará en un viaje hacia el autoconocimeinto. Si se utiliza la energía de los Chakras, el talante se eleva y se experimenta una sensación nueva de calma y sanación. Finalmente, el practicante se ve libre de las demandas de la vida diaria. O, al menos, las enfrenta sin esfuerzo. Lo que antes parecía imposible, ya no es un problema.




Hay diferentes opiniones a cerca del tiempo que debe dedicarse a cada Mudrá. Hay quien recomienda hacer un Mudrá al día durante 45 minutos. Si se considera éste un tiempo demasiado largo, puede dividirse en tres períodos de 15 minutos cada uno. Hay quien opina de modo distinto, pero lo más beneficioso es hacerlo con la regularidad de un ejercicio, del horario de las comidas, de una meditación, o de aquello que hagamos de modo habitual.

Es una buena idea interrumpir el Mudrá una vez conseguido el efecto deseado. Cuando uno empieza a sentirse bien y sano durante un tiempo, que puede ser relativo, notará cómo el Mudrá funciona. Una respiración correcta es vital. Cuando exhalamos lentamente, no sólo descargamos el anhídrido carbónico sino también la energía consumida. Hay que descansar un poco más entre la inspiración y la exhalación. si uno necesita calmarse, debe realizar la respiración más lenta, y si necesita despejarse, debe intensificarla. La respiración juega un papel muy importante. Cuando ésta es profunda,lenta y fluida realiza un efecto calmante y regenarador.




Diversos Mudrás;

Chin Mudrá:

Las puntas del pulgar e índice se tocan en ambas manos formando un círculo, los otros tres dedos restantes se mantienen relajados. Cuando los dedos miran hacia arriba y los dorsos de las manos reposan sobre los muslos se llama Chin Mudrá si por el contrario miran hacia abajo y lo que reposa son las palmas de las manos se llama Jnana Mudrá.

Hay dos maneras de hacer este Mudrá, en el primer método, las puntas de los dedos pulgar e índice se tocan entre sí. En el segundo método, la punta del índice toca la primera articulación del pulgar con una ligera presión. Son métodos diferentes. El primero es una postura pasiva y receptiva, mientras que la segunda es una posición activa y de entrega.

Estos Mudrás producen un gran efecto en diferentes planos. Son muy eficaces para la concentración y hacen que la persona que los practica tenga la mente despejada.




Mukula Mudrá:

Este mudrá parece muy simple pero es muy efectivo. Con la mano hueca, se colocan los cuatro dedos sobre la punta del pulgar. La mano parece un cono. La colocaremos en la parte del cuerpo que necesita más energía. Puede realizarse con ambas manos y durante cinco  minutos al día. Este Mudrá se coloca en el órgano o parte del cuerpo que tenga dolor o se sienta tenso.

Está indicado para dirigir la energía a un lugar específico. Hay diversos órganos que están relacionados con partes concretas del cuerpo. Es como un foco intenso de energía sanadora, como un rayo láser o un cañón de luz dirigido a la zona del problema. Llega a ser una herramienta de sanación eficaz, puedes aumentar su poder con Reiki.



Uttarabodhi Mudrá: Ambas manos se colocan frente al tórax. Los dedos índice y pulgar de cada mano se tocan enfrentándose uno al otro. Los índices deben señalar hacia arriba, y los pulgares, hacia abajo. Se puede realizar el tiempo que se quiera. Este Mudrá refresca el organismo y lo recarga de energía.



Hakini Mudrá: Este Mudrá tan interesante y significativo puede realizarse en cualquier lugar y a cualquier hora. Se unen las puntas de los dedos de ambas manos, los ojos deben mirar hacia abajo y la lengua debe colocarse de modo que toque las encías mientras se inspira, dejándola caer de nuevo cuando se exhala.

Realizado de modo inconsciente, este Mudrá es muy popular. La gente, sin darse cuenta, se sienta contemplativamente, con las manos una frente a otra y las puntas de los dedos unidas. Este mudrá es beneficioso para el cerebro.



Ganesh, el dios elefante, es conocido universalmente como el gran superador de obstáculos. En este Mudrá la mano izquierda debe estar frente al tórax con la palma de la mano hacia fuera. Los dedos se flexionan y la mano izquierda coge a la mano derecha que tiene la palma hacia dentro. Ambas manos quedan sujetas sin soltarse y frente al pecho, con esta acción se tensan los músculos de la parte superior del brazo y del pecho.

Al inspirar se afloja la presión. Repite el ejercicio seis veces. Cambia la posición de las manos y vuelve a repetir lo mismo seis veces más. Después, permanece un rato en silencio. El ejercicio debe realizarse con un codo señalando hacia arriba y el otro hacia abajo. Haciéndolo una vez al día se conseguirá fortalecer los músculos del corazón, abrir los bronquios y relajar la tensión emocional. Con él se abre además el cuarto chakra y se incrementa la confianza en uno mismo.




OM GAM GANAPATAYÉ NAMAHA


miércoles, 11 de mayo de 2011

Lo uno y lo múltiple

Conoce al Uno y conocerás el todo.
Colocando ceros después del uno
se obtienen valores de cientos de miles;
pero si se borra el uno,
los ceros pierden todo su valor.
La multiplicidad tiene valor a causa de lo Uno.
Primero lo uno y después lo múltiple.



Hay dos clases de personas que pueden
obtener el conocimiento del Ser:
aquellos cuya mente no está abotargada de erudición,
es decir, llena con las ideas ajenas;
y aquellos que, después de estudiar
las escrituras y las ciencias,
llegan a la conclusión de que no saben nada.


La ostra que contiene la perla apenas tiene valor;
sin embargo, es esencial para que la perla se desarrolle.
Pero la concha pierde todo valor para quien sacó la perla.
Así también, las ceremonias y rituales no son necesarios
para quien ha alcanzado la más elevada verdad.
Según un antiguo dicho,
"a los gurús se los puede encontrar a miles,
pero es difícil hallar un solo discípulo".
Significa que hay muchos que pueden dar buenos consejos, 
pero son pocos los que los siguen.


¿Porqué degenera la religión?
El agua de lluvia es pura,
pero cuando toca la tierra se ensucia
debido al medio por donde pasa.
Si los techos, las cañerías y los canales son sucios,
el agua que pasa por ellos
tiene que ser forzosamente turbia.


La India ha dado valiosos pensadores y místicos. Sri Ramakrishna (1836-1886) era un sacerdote del templo de Kali en las proximidades de Calcuta. Afirmaba que todas las religiones son distintos senderos hacia una misma meta. Estos fragmentos pertenecen al libro "La sagrada enseñanza de Sri Ramakrishna".

martes, 19 de abril de 2011

Osho, La pasión por lo imposible (mi homenaje a la semana santa)


En la vida ocurren tres cosas. Una ya ha ocurrido y no pudiste hacer nada al respecto; nacer. Otra es la muerte; aunque aún no ha ocurrido, tampoco puedes hacer nada al respecto. De modo que olvídate por completo de esas dos cosas, porque están fuera de tu alcance. Entre las dos quedan la vida, el amor, el júbilo.



No se puede neutralizar fácilmente a una persona viva. La persona que ama tiene una visión clara y no se deja engañar por los políticos. Y a la persona que sabe ser juguetona no se la encontrará en una iglesia, un templo, una mezquita o una sinagoga. A esos sitios van los que han muerto antes de la muerte, los que defienden un punto de vista contrario a la vida, el amor, el juego, la alegría, contrario al universo entero.



Pero si esas condiciones llegan a cegarte, empezarás a reprimir en tu interior toda posibilidad de ser más alegre, más cariñoso, más dichoso. Es una lucha entre tu pasado y tú. El pasado es largo; se remonta a tus raíces mismas, pero si estás lo suficientemente alerta aún tienes tiempo de escapar de la red, de las cadenas del pasado. La persona liberada del pasado es la única libre para vivir el presente.

OSHO

Shivoham

miércoles, 13 de abril de 2011

Mudrás. Significado y función, Parte 1ª


La palabra Mudrá significa literalmente "sello", son gestos corporales utilizados en Yoga,  Meditación y danzas de tradición Hindú como de otras culturas, que constituyen poderosos mensajes dirigidos desde la mano o el cuerpo hacia nuestro ser físico, psícológico y espiritual. Los mudrás pueden ayudar a equilibrar la energía que fluye por las Nadis (canales) que nutren nuestros órganos internos. Con su práctica se puede también conseguir estados específicos de consciencia. Asimismo, ayudan a eliminar los pensamientos negativos.

No solamente es un símbolo aquello que decimos, sino también la manera, la entonación y la forma en que hablamos, la postura de nuestro cuerpo, nuestros gestos, nuestras expresiones...Somos el propio símbolo de nosotros mismos.



Todo lo que constituye nuestro ser, habla, igual que todo espacio, su forma, sus colores. Los símbolos se refieren a la dimensión simbólica de la conciencia, la facultad de expresión y de comprensión del sentido de nuestro espíritu. A su vez, los Mudrás estimulan determinados ámbitos de nuestro cerebro o de nuestra alma y ejercen sobre ellos la influencia que les corresponde.

Los mudrás pueden definirse como gestos "neuro musculares". Esto significa que cada ser humano ha adoptado o adopta sobre la marcha una serie de gestos que le servirán para estar más seguro de sí mismo. Nuestro cuerpo es un Universo que expresa su energía sin cesar. Dentro y fuera de este Universo hay órganos que pueden expresar sus posibilidades a través de los gestos que nosostros realizamos para un determinado fin.

Cuando estamos abrazando a otro ser para darle ánimo o expresarle nuestro cariño, estamos aplicando un Mudrá que está directamente conectado a nuestro cerebro y al de la otra persona. El hecho de entrar en contacto genera bienestar por ambas partes, ya que existe un emisor y un receptor emocional.

Ocurre igual cuando queremos sentir la capacidad de sensibilidad que tienen nuestros dedos en comunicación con el cerebro. Intenta pasar la yema del pulgar, con suavidad y cariño, por la yema de los demás dedos y observarás la sensación de bienestar y de seguridad interna que produce este ejercicio. Cuando aplicamos un Mudrá a otra persona o le recomendamos que lo ejerza a diario, verá que en poco tiempo mejorara su capacidad de su autoestima y saldrá de ese estado psíquico negativo, beneficiándose de su propia energía.

Anjali Mudrá:



Anjali significa "ofrecimiento" y el Anjali Mudrá se acompaña con frecuencia de la palabra Namasté. Este gesto se encuentra también en ciertos asanas-en Tadasana (postura de la montaña), antes de realizar Surya Namaskar, o en las posturas de equilibrio como Vrksana (postura del árbol). Esta posición sagrada con las manos se encuentra en toda Asia.

El Anjali Mudrá es uno de los cientos de mudrás que se utilizan en los rituales Hindúes, en las danzas clásicas y en el Yoga. Consumado saludo Indio, Namasté se traduce frecuentemente como "reverencio la divinidad de tu interior desde midivinidad interior". Este saludo es la esencia de la práctica yóguica de ver al Divino en toda la creación. Por ello se ofrece de igual modo a las deidades, a los maestros, familiares, amigos, desconocidos, ríos sagrados y a los árboles.



Cuando  se llevan las manos unidas al centro de tu ser, se conectan literalmente los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. Se trata del proceso yóguico de unificación, la unión de la naturaleza activa y la receptiva. Desde la visión yóguica del cuerpo, el corazón espiritual o energético se visualiza un loto en el centro del tórax. Anjali Mudrá alimenta elcorazón de ese loto con la consciencia, alentándolo suavemente para que se abra como hacen el agua y la luz con una flor.

El Mudrá debe iniciarse sentándose en una postura cómoda. Mantener la columan recta desde la pelvis y extender las vértebras del cuello inclinando ligeramente la barbilla. Después se unen las palmas de las manos y se llevan lentamente al centro del tórax, como si se quisieran recoger en el corazón todos los recursos que uno tiene.

Se repetirá el movimiento varias veces, meditando con las propias metáforas para reunir el lado izquierdo y el derecho de uno mismo-lo masculino y lo femenino, la lógica y la intuición, la solidez y la ternura-en un todo. Ahora, para poner de manifiesto la fuerza que conlleva la imposición de las manos sobre el corazón, intentaremos llevar las manos a un lado o al otro de nuestro centro y luego haremos una pausa. ¿No sentimos un ligero desequilibrio, como si el centro de gravedad se hubiera movido? Después, volviendo de nuevo al centro, percibimos lo grato que es estar en la línea central, como si un imán nos condujera al núcleo.



Suavemente, nos tocamos el esternón con ambos pulgares como si fuera el timbre que abre la puerta de nuestro corazón. extiende los hombros para expandir el tórax. percibe el espacio que se forma bajo las axilas cuando alineas los codos con las muñecas; si permaneces así un tiempo, sentirás la experiencia del gesto. Cambia el talente y la consciencia..

A continuación, imagina que estas empezando a hacer Yoga-o caulquier actividad en la que se tiene que estar centrado y consciente de que el estado interior propicia una nueva experiencia. Vuelves a realizar Anjali Mudrá,pero esta vez separas ligeramente las palmas de las manos, como una copa, de modo que parezca el capullo de una flor del loto.



En función de tu orientación espiritual, se puede plantar metáforicamente una semilla de oración, afirmación, o bien forjar una idea, como "paz", "claridad" o "vitalidad", en el interior de Anjali Mudrá. Baja la barbilla hacia el pecho y percibe un sentimiento de humildad y recogimiento con el que iniciar el ejercicio que deseas hacer. Es importante que este Anjali U ofrecimiento sea sincero hacia elpropio yo, así será más efectivo y elevará nuestro espíritu.

En este gesto, uniremos mente (consciencia), sentimiento (corazón) y acción (cuerpo). Cuando percibas que la invocacción se ha completado, eleva los dedos a la altura de la frente Ajna Chakra, y nos detendremos a sentir el efecto calmante del contacto. Vuelve a dirigir las manos al centro para llevar la intención al interior del corazón.


Anjali Mudrá puede realizarse en cualquier momento, así como al inicio de cualquier tarea que uno considere importante. Es un método antuquísimo que ayuda a los seres humanos a recordar el regalo de la vida y a usar el regalo sabiamente, es casi tan antiguo como el principio de los tiempos.

Es rico en sentimiento, significado y esencia. En un momento de suma simplicidad, por medio de Anjali Mudrá, nos veremos transportados a la eternidad.



El origen de los mudrás sigue rodeado de misterio. Se encuentran en todo el mundo y se han utilizado durante siglos. Los mudrás están en la vida diaria, en la religión, en la danza, en el arte, e incluso en el Tantra. Los Mudrás son extremadamente importantes en la iconografía budista y en la hindú. Su siginificado es a la vez esotérico, son también una importante ayuda para identificar a los budas, a los bodhisattvas y a las deidades.

Algunos Mudrás:

Abhaya Mudrá: de la bendición o de protección, la mano derecha se levanta a nivel del hombro con la palma hacia fuera.



Vitarka Mudrá: de la enseñanza. La mano derecha se eleva a la altura del corazón con la palma hacia fuera. El pulgar y el índice forman un círculo. Señalando hacia abajo, la mano izquierda queda hacia fuera o reposa en el regazo palma hacia arriba.




Dharmachakra Mudrá; de la rueda o del Dharma (enseñanza). Las manos se elevan a la altura del corazón,los pulgares y los índices de cada mano forman un círculo que se toca entre sí. La mano izquierda mira hacia dentro; la derecha hacia fuera.


Bhumisparsha Mudrá; mudrá de tocar la Tierra (también llamado "testigo de la Tierra). La mano izquierda descansa en el regazo con la palma hacia arriba. La mano derecha descansa con la palma hacia abajo sobre la rodilla derecha con los dedos hacia la Tierra.


Dhyani Mudrá; Mudra de la meditación. Las dos manos se juntan en el regazo  con las palmas de las manos hacia ariiba. El dorso de una mano (generalmente la derecha) descansa sobre la palma de la otra, la punta de los pulgares se tocan ligeramente. Hay diversas variedades de este gesto.



viernes, 8 de abril de 2011

Yoga Tibetano, Ejercicio 5: Amabilidad desde el Oeste


Si no puedes ser amable con los demás, al menos no les hagas daño.  Su Santidad el presente Dalai Lama

Ejercicio 5: Amabilidad desde el Oeste;

El quinto ejercicio empieza con el Estiramiento del Oeste (Paschimottanasana), uno de los ejercicios de Yoga más destacados en todos los antiguos libros indios. "Oeste" en este contexto, hace alusión a la espalda porque es bueno hacer Yoga mirando al este-dirección en la que giramos al pisar la Tierra-. Se trata de un estiramiento de la espalda y especialmente del canal central que recorre la columna.

La postura que complementa la flexión es la Rueda del Diamante (Dorje Korlo), cuyo efecto en la columna, a la altura del corazón, es el más pronunciado de todos. La descripción de este y los siguientes ejercicios según la tradición de los Dalai Lamas, procede de Je Tsong Khapa (1357-1419), maestro del Primer Dalai Lama.

Después de la última respiración que hacías en el ejercicio previo, siéntate en la estera al tiempo que exhalas. Si lo necesitas haz otra respiración o dos mientras te colocas con las piernas estiradas hacia delante. Presiona el suelo con las palmas de las manos a ambos lados para ayudarte a sentarte bien recto (Dandasana). Inspira y pronuncia en voz baja: "te envío amabilidad".



Quédate sentado en silencio durante cinco ciclos de exhalación/inspiración, mientras envías aire y luz. Exhalas: empieza el estiramiento del Oeste, estira el cuerpo hacia delante hasta cogerte los tobillos con las manos. A medida que ganes flexibilidad, trata de agarrar los dedos gordos de ambos pies con el índice y pulgar de cada mano. Inspira: tirando de los tobillos o dedos de los pies, atrasa los hombros y expande el tórax, abriendo el corazón. Exhala: deja caer de nuevo el tórax sobre las piernas empezando el movimiento desde el corazón. Inspira: mientras mantienes la postura, dirige suavemente la mirada hacia los dedos gordos del pie. Permanece así durante cinco ciclos de exhalación/inspiración. Relaja la postura con una exhalación e incorpórate. Realiza dos respiraciones con acompañamiento de brazos, abriéndote al bostezo y al suspiro.



En la siguiente inspiración, cruza las piernas y adopta una cómoda posición sentado; cógete las manos en la espalda con los dedos entrelazados y los brazos estirados. Exhala: aquí empieza la Rueda del Diamante, torsiona la parte superior del cuerpo hacia la izquierda, al tiempo que tiras hacia la derecha con las manos entrelazadas. Vuelve la cabeza a la izquierda tanto como te sea posible, dirigiendo la vista al hombro izquierdo. Mantén la postura durante cinco ciclos, exhalando e inspirando. Concentra la torsión en la espalda, detrás del corazón, no en el cuello ni en la zona lumbar. Exhala; relaja la torsión y regresa al centro. Realiza una respiración con acompañamiento de brazos.



Exhala; torsiona la parte superior del tórax hacia la derecha, tirando con las manos entrelazadas hacia la izquierda. Gira la cabeza tanto como puedas y dirige la mirada al hombro derecho, mantén la postura durante cinco ciclos de exhalación/inspiración. Exhala; relaja la torsión y regresa al centro. 



Inspira: colocas las manos entrelazadas encima de tu cabeza, estira los brazos hacia arriba mirando al frente. Estira cuanto puedas los brazos y extiende la columna. Exhala; mantén los brazos estirados mientras extiendes la columna y déjate caer lateralmente, flexionando hacia la izquierda. Mantén la postura durante cinco ciclos de exhalación/inspiración. Asegúrate de trabajar la zona del corazón, no la del cuello. Mantén recta la parte inferior de la espalda. Haz una exhalación, después inspira y vuelve al centro. 


Exhalas; continúas manteniendo la columna bien extendida, flexiona ahora hacia el lado derecho; mantén la postura durante cinco ciclos de exhalación/inspiración. Haz otra exhalación, inspira y regresa al centro.

Exhala; cógete las manos en la espalda con los dedos entrelazados, estira los brazos y dirige tu corazón hacia el suelo, mantén la espalda estirada. Al mismo tiempo, levanta los brazos hacia el cielo. Mantén la frente paralela al suelo, de modo que tu espina esté lo más recta posible, desde las cervicales hasta el cóccix. Mantén la postura durante cinco ciclos de exhalación/inspiración. Haz una exhalación seguida de una inspiración e incorpórate.


Exhalas; sigues con los dedos entrelazados en la espalda, sube los brazos y, abriendo el tórax, te arqueas suavemente hacia atrás. Deja caer la cabeza ligeramente hacia atrás mirando al cielo, mantén la postura durante cinco ciclos de exhalación/inspiración. Como siempre, concentra la extensión a la altura del corazón y no en el cuello o en la parte inferior de la espalda. Exhala y libera la postura.



Efectos: 

Las dos posturas que configuran este ejercicio producen un efecto físico a dos niveles. La flexión frontal sobre las piernas es uno de los mejores métodos para deshacer el nudo en los canales internos de la parte inferior de la espalda. Este nudo es, en última instancia, la razón por la que tantos de nosotros tenemos problemas lumbares principalmente. De hecho, este nudo ya está presente en nuestro cuerpo en forma diminuta, incluso durante los primeros momentos de la vida.

Los pensamientos a nivel subconsciente, conectados con nuestros aires internos, ya empiezan a liarse en el nudo. Los huesos de la parte inferior de la espalda van formándose alrededor del nudo, que ya constituye uno de los puntos más débiles y vulnerables en nuestra estructura corporal.



Este ejercicio nos ayuda a desatar el nudo lumbar, algo imprescindible si queremos hacer lo propio con el nudo situado en el corazón. Ocurre así porque existe una correlación entre los puntos bloqueados de nuestro cuerpo-muy parecida a la conexión interna entre los cinco niveles-. Trabajar la parte inferior de la espalda nos facilita la mitad del trabajo en el área del corazón.

Empezamos a trabajar con eficacia en el corazón cuando entrelazamos las manos en la espalda. Esta acción abre automáticamente el tórax; hay que insistir en tratar de unir las escapulas entre sí para acentuar el efecto. Esta es una de las zonas más difíciles de abrir, porque las vértebras dorsales detrás del tórax son diferentes de las demás. Estas vértebras en particular están pegadas a las costillas: tienen que cargar con todo el peso de la caja torácica que protege nuestro corazón y otros órganos vitales situados en el pecho. Como consecuencia, esta zona de la espalda tiene menos movilidad y los canales internos pueden llegar a atascarse.


Al levantar las manos entrelazadas por encima de la cabeza e inclinar los brazos a ambos lados, conseguimos estirar esta área normalmente inmovilizada. De nuevo, trata de flexionar la espalda en la zona paralela al corazón y no en las lumbares o en el cuello. Lo importante no es cuánto puedes flexionarte hacia los lados, en absoluto. Lo importante es sentir la flexión en la zona del corazón.

A continuación volvemos a doblar el cuerpo sobre las piernas. Concéntrate en estirar la espalda tanto como puedas y en expander el tórax tanto como puedas. El propósito de estas flexiones frontales no es tocar con la cabeza el suelo-si fuerzas probablemente sólo conseguirás apretar el nudo en la zona lumbar en vez de aflojarlo. Desciende gradualmente, mantén la espalda muy estirada, y expande el corazón.

Al principio, la tripa te dificultará las flexiones frontales. Después de pocas semanas de hacer este ejercicio, los canales internos reciben el mensaje y empiezan a expeler la grasa extra del cuerpo. Te irás estilizando, te sentirás ligero y cómodo todo el día. Estarás más a gusto contigo mismo, esto afecta a los aires internos y así pones en marcha otro ciclo ascendente en tu vida.

Al arquear hacia atrás, al final del ejercicio, una vez más sé consciente de trabajar aquella sección rígida de la columna, justo detrás del corazón y no tanto la parte baja de la espalda o el cuello. Acuérdate a lo largo del ejercicio de revisar tu lista de control.

Como el Dalai Lama señala a menudo, cada uno de los grandes maestros religiosos que han aparecido, ha tratado de convencernos al resto de no perjudicarnos unos a otros. Y no hay esperanza de que nuestra práctica de Yoga pueda ayudarnos si no entendemos porqué.


Cada imagen queda almacenada en la mente y enquistada allí, como una semilla bajo tierra en primavera. Tarde o temprano, la semilla germina en nuestros propios pensamientos y tiñe nuestra visión de la gente y de las cosas que nos rodean. No tendremos la sensación de que nuestro cuello queda ligero y flexible después de la sesión de Yoga; queda dolorido. De modo que si realmente queremos que el Yoga funcione, cuando nos relacionamos con los demás debemos hacerlo con lo que el Dali Lama llama "egoísmo iluminado". No podemos hacer, ni siquiera pensar nada que pueda perjudicar a otro porque todo queda registrado en nuestra propia cámara de vídeo que nos lo vuelve a reproducir más tarde.

Pero realmente para no dañar a los demás no es necesario que construyas máscaras, ¿Cuantas máscaras te has puesto hoy? Muéstrate tal como eres en cada momento de tu vida, sin engaños ni mentiras, y muéstrate al mundo tal como eres, no te dañes a ti mismo, cada momento es importante vívelo con todas las emociones