Prosperidad

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Hara Therapy

Yoga Reiki Hara Kali&Shanti "donde el bienestar nace de dentro hacia fuera".

El Hara constituye el centro de tu ser, el vínculo con la existencia, la morada de la voluntad, la referencia que presta sentido a la vida.

Un viaje hacia el centro de tu ser, un viaje que comienza con el cuerpo y a lo largo del cual se desciende de la cabeza al corazón y del corazón al Hara.

"Aquel que comprende tiene alas"

Las principales causas del estrés en Occidente son "querer ser lo que no somos y hacer demasiadas cosas en una hora".

Aquí y ahora lo único seguro son los cambios constantes, inevitables, dejémonos llevar, soltar, sacar, soñar, actuar, volar...si te propones cambiar vas a crear tensión, primero hay que aceptar y luego relajar, tenemos que aprender cuál es nuestro ritmo, desde la relajación.









viernes, 30 de julio de 2010

Hara


"Hara" significa literalmente "cultivo de la vida" o "centro vital". Significa el centro de la gravedad. Pero este centro de gravedad debe considerarse en un sentido mucho más amplio. Hara es el punto de equilibrio de nuestra vida física, mental, emocional y espiritual. Cuando se dice que alguien está centrado y enfocado, está en contacto con Hara.

En Oriente el significado de Hara es tan amplio, tan extenso, que sería erróneo sugerir que se puede resumir en una sola frase o un conjunto corto de frases. El cultivo de y la comunión con Hara es una empresa de toda la vida para los Japoneses. Todas las artes marciales, todas las artes culturales (entre ellas la pintura y la música), todas las disciplinas espirituales y todas las transacciones de negocios se realizan, con mayor o menor éxito, desde el propio Hara.

Hara es el centro del yo; es la raíz espiritual de la propia vida. Así como las raíces de un árbol se hunden en la tierra para extraer el sustento, Hara es la raíz de la cual se extrae el poder y la conexión con la energía universal. Hara es nuestro cordón umbilical. La energía universal entra en nuestro ser a través del Hara.


                                              


En su maravilloso libro Hara: The Vital Center of Man, Karlfried Graf señala que los seres humanos siempre estamos suspendidos entre los polos arquetípicos del cielo y la Tierra, el espacio y el tiempo. Estos polos nos atraen desde sus posiciones ventajosas: el cielo nos impulsa hacia ideales superiores y la comunión última con el espíritu; la Tierra nos atrae hacia el deseo del éxito, poder riqueza y longevidad. La dualidad cielo y Tierra se representa en nuestra limitada existencia espacial-temporal en la Tierra.

Esta dualidad nos crea en el interior un abrumador conjunto de tensiones, cada una tirando hacia su dirección. La vida de un hombre o una mujer es una lucha por integrar esos arquetipos. Podemos engañarnos a nosotros mismos pensando que esos dominios existen fuera de nosotros, pero de hecho el cielo y la Tierra son dominios que están en el interior de nuestras conciencias. Por lo tanto, la vida en sí misma es un intento por integrar esos dos polos antagónicos y complementarios.

Con frecuencia cedemos ante uno u otro, abandonando la Tierra por el cielo, o renunciando al cielo por las avasalladoras tentaciones de la Tierra. ¿Dónde está el equilibrio y la integración? La respuesta es: en Hara. Hara es el modo de integración. Es el verdadero centro del ser, donde se armoniza la dualidad de la vida. En nuestro centro espiritual, Hara, hay paz y equilibrio. Por lo tanto, el oriental cultiva una actitud que intenta que cada movimiento y acto proceda de su Hara.

En cuanto centro vital, Hara es la fuente de la salud, la vitalidad personal de la resistencia. Cuando una persona actúa desde Hara, se mueve sin esfuerzo. Es llevada y sostenida por el poder infinito del Universo, es una con el Tao.


                                   


En el cuerpo humano, el Hara ocupa la zona general situada entre el plexo solar y el hueso púbico.Las personas que tienen desarrollado el Hara son valientes y tienen capacidad de aguante, de resistencia. El Hara se considera como un segundo cerebro; también se lo llama "el cerebro pequeño". Directamente detrás de la zona en que está situado, debajo del plexo solar en la columna, hay un haz de nervios que representa la mayor concentración de nervios que existe fuera del cerebro. Esta concentración de nervios es responsable de muchos de los movimientos de la parte inferior del cuerpo.

Realizamos muchos actos involuntariamente: los latidos del corazón, por ejemplo, y la respiración. Podemos controlar conscienstemente nuestra respiración sin controlarla.

Cuando se respira profundamente, llevando el aire hacia esa zona de abajo, se nutre y se desarrolla el Hara. Cuando el Hara se hace más fuerte, uno se siente más relajado, capaz y confiado. Las personas cuya respiración es más superficial, es decir, que dejan el aire en la parte superior del pecho, son más nerviosas, emotivas, inseguras e inciertas. Numerosos estudios científicos demuestran que esto es una realidad.

Las personas que respiran superficialmente no comprenden que el aire o aliento es Ki, y que el exceso de Ki estimula el centro de energía del corazón. Cuando este centro de energía, llamado chakra del corazón (Anahata) en Oriente, es estimulado en exceso, el cuerpo de la persona pierde el equilibrio, sus emociones se excitan y descontrolan y aumenta la tensión nerviosa. Comprensiblemente, entonces, a la persona le falta confianza en sí misma, sabiendo que sus energías no son estables.

La respiración superficial eleva el centro de gravedad hacia el pecho, donde entonces se excitan las energías. Efectivamente, cuando tenemos el centro emocional inestable, cuesta muy poco hacernos perder el equilibrio o transtornarnos. La propia palabra "transtronar" describe exactamente lo que quiero decir.


                                                

Al tomar conciencia de cómo respira uno y de cómo respiran los demás, comenzamos a comprender la fuerza de nuestros Haras y nuestras naturalezas psicológicas. Cuando tenemos fuerte el Hara, nuestros actos tienen base y permanenecen equilibrados, sea cual sea la confusión o el transtrorno que haya a nuestro alrededor.

Para cultivar la estabilidad, equilibrio y seguridad, deberías practicar diariamente ejercicios de respiración profunda y meditación. Visualiza tu Hara como un punto de luz situado debajo del ombligo. Inspira profundamente hacia el Hara al mismo tiempo que visualizas cómo el punto de luz se hace más potente y vivo con cada inspiración. Observa cómo la energía del Hara se expande en todas direcciones y llena todo tu cuerpo con energía, vitalidad y vida. Continúa respirando y llevando Ki a tu centro vital. Con cada inspiración, visualiza tu Hara que se nutre y enriquece, de modo que el centro vital se va haciendo más potente con cada inspiración. Acaba el ejercicio haciendo una larga inspiración hacia el Hara y reten allí el aliento durante 5 segundos. Exhala y relájate. Vuelve a inspirar y a retener el aliento en el Hara durante 5 segundos. Exhala y relájate. Hazlo durante unos cuantos minutos, es un maravilloso ejercicio de conexión y estabilización.

Próximas fechas de taller "El poder del Hara"  septiembre en Barcelona, para más información escribe a haratherapy@gmail.com .

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