Prosperidad

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Hara Therapy

Yoga Reiki Hara Kali&Shanti "donde el bienestar nace de dentro hacia fuera".

El Hara constituye el centro de tu ser, el vínculo con la existencia, la morada de la voluntad, la referencia que presta sentido a la vida.

Un viaje hacia el centro de tu ser, un viaje que comienza con el cuerpo y a lo largo del cual se desciende de la cabeza al corazón y del corazón al Hara.

"Aquel que comprende tiene alas"

Las principales causas del estrés en Occidente son "querer ser lo que no somos y hacer demasiadas cosas en una hora".

Aquí y ahora lo único seguro son los cambios constantes, inevitables, dejémonos llevar, soltar, sacar, soñar, actuar, volar...si te propones cambiar vas a crear tensión, primero hay que aceptar y luego relajar, tenemos que aprender cuál es nuestro ritmo, desde la relajación.









martes, 5 de abril de 2011

Yoga Tibetano, Ejercicio 4, "Dar junto al Sol"



No te preguntes "¿Qué tendré para mi si le doy lo mío a otro?" Al contrario, pregúntate "¿De qué me sirve tener algo si no le puedo dar?". Maestro Shantideva (Siglo 8)

Ejercicio 4; Dar junto al Sol:

Ahora estamos verdaderamente preparados para practicar los ejercicios físicos de Yoga;  ahora tendrán realmente un efecto sobre nosotros, alcanzarán de lleno el quinto y más profundo nivel. Empezamos con el "Saludo al Sol" (Surya Namaskar"), pero lo vamos a realizar de un modo especial, el que procede del linaje de los Dalai Lamas.

Ponte de pie en la estera, con los pies juntos. Inspira, después tranquilamente dices: "te doy el regalo de la generosidad". Junta las palmas de las manos en el pecho cerrando los ojos, inspira de nuevo.



Permanece de pie durante cinco ciclos de exhalación e inspiración, respira muy despacio y plenamente, solo a través de tu nariz. La rosa con un diamante en su interior todavía está en tu corazón, fragante y reluciente. Cada vez que respiras, el aire que sueltas transporta la maravillosa fragancia de la rosa. Este perfume te envuelve.
Piensa de nuevo en aquella persona especial en tu vida-a la que quitaste su dolor durante el último ejercicio-. Vuelve a sentarte frente a ella. Ahora que hemos eliminado todas sus preocupaciones, queremos llenarla de buenos y alegres pensamientos. El primer pensamiento es un enorme deseo de dar a los demás. Vamos a enviarle a nuestro amigo el regalo de la generosidad misma.
Cada vez que sueltas el aire, imagina que el cálido y fragante perfume de la rosa sale de tus orificios nasales. Penetra suavemente por la nariz de la otra persona; inspira y el aire desciende hasta su propio corazón, donde ahora hay otra rosa roja con un diamante en su interior. De repente, la persona se siente feliz porque quiere dar, quiere darle a los demás aquello que necesitan.
Con esta alegría, el diamante en el corazón de la persona brilla como el agua pura y azulada en un estanque bañado por la luz de la Luna. Rayos como el azul del cielo y el agua pura, irradian de ambos diamantes-el tuyo y el suyo- formando un puente de luz entre vuestros corazones. Tu diamante llega incluso a fundirse en el suyo, como si fueran uno solo, en silencio.


Después de la quinta respiración, estamos listos para empezar los ejercicios físicos de Yoga. De ahora en adelante cada respiración particular contará. Recuerda, ahora es muy importante pensar que una respiración es una exhalación seguida de una inspiración, y no al revés. Fija tu mente en ello a lo largo de los ejercicios.
Exhalas; une las palmas de las manos a la altura del corazón con los pulgares unidos hacia dentro. Inclina la cabeza hacia el pecho y haz la primera exhalación. Inspira; mantén las manos juntas, estira los brazos al frente y bájalos aún juntos en dirección al suelo. Después, estira los brazos apuntando hacia el cielo, un poco por detrás de tu cabeza, arqueando la espalda con suavidad. Empuja hacia dentro desde tu corazón, no desde el cuello o la cintura. Mira hacia arriba, hacia tus manos, no hacia atrás.


Mantén esta posición durante cinco ciclos de exhalación/inspiración. Esta es la postura tibetana llamada "Cielo de diamante" (Namka Dorje).

Exhala; ahora deja caer los brazos estirados hasta el suelo, manteniendo la columna extendida, mientras acercas el tórax a las piernas. Cógete los tobillos; también puedes agarrarte los dedos gordos de los pies con el índice y pulgar de cada mano; mantén las piernas y la espalda rectas. A medida que progresas, procura colocar las palmas de las manos en el suelo, a los lados de los pies. Deja la mirada en ellos.


Inspiras; con tu pie izquierdo da un paso hacia atrás de unos 90 cm. Mantén la pierna izquierda estirada y la derecha doblada por la rodilla.

Exhalas; unes atrás el pie derecho con el izquierdo, elevando las caderas hacia el cielo y manteniendo las piernas estiradas. Presiona el suelo con las manos y los pies mientras diriges tu mirada hacia el ombligo.




Inspirar; deja caer las caderas y el pecho en dirección a los brazos, dibujando una línea inclinada con tu cuerpo que vaya de la cabeza a los pies, como si estuvieras a punto de hacer una flexión.



Exhalas; flexiona los codos, acercando lentamente el cuerpo al suelo. Mantén la barbilla levantada y la mirada al frente. (principiantes descender desde las rodillas).


Inspira; empuja el tronco hacia arriba con las manos, estirando las puntas de los pies hacia fuera. Sigue estirando los brazos y arqueando la espalda, con la mirada hacia arriba. Recuerda que arqueas desde la zona del corazón, y no tanto desde el cuello o la parte inferior de la espalda.


Exhalar; empuja de nuevo con la cadera hacia arriba, como antes, presionando el suelo con las manos y los pies. Mira a tu ombligo.

Inspira; avanza con tu pierna izquierda flexionada hasta situar el pie entre las manos. Mantén la pierna derecha estira con los dedos del pie apoyados en el suelo. Junta las palmas de las manos con los pulgares hacia dentro, y estira los brazos hacia arriba. Mira tus manos, arqueando ligeramente la zona del corazón y no la del cuello. 


Exhalas; coloca de nuevo las manos en la estera a los lados del pie (izquierdo) apoyado en el suelo. Después, lleva ese pie hacia atrás, unelo con el derecho para formar de nuevo una línea inclinada con el cuerpo hacia el suelo, mirando hacia delante con la barbilla levantada.

Inspira; empuja de nuevo con el tronco hacia arriba con las manos, extiende los dedos de los pies hacia fuera. Sigue estirando los brazos y arqueando la espalda, con la mirada hacia arriba. 

Exhalas; vuelve a la posición en que empujas con las caderas hacia arriba-parecido a una V invertida-presionando con los pies y las manos en el suelo. Observa tu ombligo y cuenta cinco ciclos de exhalación-inspiración.

Exhalas; avanza tu pie izquierdo hasta colocarlos entre las manos con un paso largo, mira al frente.

Inspira; une el pie derecho con el izquierdo, estirando las piernas y la espalda como si estuvieras haciendo una inclinación. Todavía miras al frente.

Exhalas; dirige tu mirada hacia los pies, cógete los tobillos y acerca el tórax a las piernas, manteniéndolas estiradas.

Inspiras; une las palmas de las manos con los pulgares en su interior y estira de nuevo los brazos hacia el cielo doblando ligeramente las rodillas. Arquea suavemente la espalda hacia atrás, a la altura del corazón, elevando la mirada.

Exhalas; regresa a la posición de pie con las manos juntas en el corazón y con los pulgares hacia dentro.

Repite la secuencia entera, pero esta vez empezando con el pie derecho. Repite ambos lados una vez más.



Qué efecto tiene el ejercicio sobre ti:

Empezando con este ejercicio y siguiendo con el resto, damos paso a la sección de dar según la práctica tradicional de Dar y Tomar-la llave para entrar en el Yoga del Corazón en la tradición de los Dalai Lamas-. La práctica de Dar se hace mientras se expulsa el aire; combinamos pensamientos perfectos y respiración física, que es como se acerca una cerilla a un bote de gasolina. Se produce un efecto inmediato y poderoso tanto en nuestra salud como en  nuestra paz mental. Veamos como este efecto viaja a través de los cinco niveles.

La razón por la que el Saludo al Sol resulta un ejercicio de Yoga tan poderoso es que combina un número de posturas tradicionales, proporcionando todos los beneficios de cada una de ellas. La primera postura, de pie en nuestra estera-llamada la "Postura de la Montaña" o "Postura Firme"-nos da un sentimiento de equilibrio y honestidad. Esta sensación de que un firme eje recorre el centro de todo nuestro cuerpo es, de hecho, un pequeño atisbo del poder del canal central. Los aires internos empiezan a agitarse en su interior por el simple hecho de mantener una postura correcta.



Cuando levantamos los brazos hacia el cielo, la tensión en el cuello y los hombros se libera. Esta liberación se debe a una ligera apertura de dos puntos bloqueados en los canales internos; uno en la base del cuello y otro cerca de la columna vertebral, detrás del corazón. Puesto que el Yoga del Corazón acentúa, precisamente, la apertura del corazón, nos detenemos aquí para hacer cinco respiraciones lentas, exhalar e inspirar.

Es muy importante enfocarse en la extensión hacia atrás, en la zona de la columna situada detrás del corazón; no debes dejar caer demasiado el cuello hacia atrás; pon especial atención en mantener la parte inferior de la espalda prácticamente recta. Si arqueas la columna a la altura del corazón y mantienes la postura, el efecto de desbloqueo sobre la constricción del corazón es mucho más poderoso.

La flexión frontal que le sigue, te ayuda enormemente a eliminar el exceso de grasa en la cintura. Es importante mantener la cabeza recta y flexionar desde la cadera, no desde las lumbares. Un profesor de Yoga cualificado de cualquier tradición puede enseñarte cómo hacerlo, y esa es otra cualidad del Yoga del Corazón: puedes añadir estas instrucciones a lo que sea que estés aprendiendo en tu centro de Yoga habitual.

La flexión frontal también te ayuda a liberar los nudos de los canales internos, cerca de la columna vertebral justo por encima de la cintura, y hacia abajo, cerca del cóccix. Esto mejora la digestión-gradualmente y de modo natural te sentirás más inclinado por la comida sana y rechazarás la poco saludable-.

El movimiento de empujar hacia arriba con la cintura que viene a continuación, refuerza tórax y lumbares; tus brazos también empezarán a parecer más atractivos. A esto le sigue otro arqueamiento de columna hacia atrás, levantando la cabeza y el tórax. De nuevo trata de sacar el tórax hacia fuera y sitúa la flexión en la zona tras el corazón, no en la parte inferior de la espalda. Un buen truco es tratar, conscientemente, de unir los omóplatos entre sí, y también ser consciente de cómo la piel del tórax se estira.


La postura parecida a una V invertida que sigue cuando levantamos los glúteos, actúa como contrapostura de la extensión de columna que acabamos de hacer. Esto estira las vértebras de la espalda y compensa el estiramiento frontal-previniendo el dolor lumbar-. Por supuesto, la causa principal de este dolor es el bloqueo de los canales internos en este mismo punto. El estiramiento ayuda una vez más a deshacer nudos.

El estiramiento hacia arriba con una pierna extendida y la otra flexionada por la rodilla, vigoriza las piernas haciéndolas más esbeltas. El estiramiento de piernas ayuda a soltar los nudos de los canales en la zona inguinal, favoreciendo una vez más la energía digestiva y sexual.

Cada vez que levantamos los brazos al cielo con este ejercicio, asegúrate de unir los pulgares dentro de las palmas, pensando que el gesto recuerda el diamante en la rosa de tu corazón. Este recuerdo constante te ayuda a abrir el corazón.

Hemos dicho anteriormente que el Yoga no será muy provechoso si mientras lo hacemos, dejamos la mente divagando sin rumbo entretenida con los problemas y los planes de vida diaria. Esto ocurre porque los aires internos se enmarañan cuando lo hacen nuestros pensamientos. De modo que aprovecha la situación y déjala que se dirija a la lista de control.

Revisar la lista de control es una manera de hacer que tu práctica de Yoga mejore más y más. Es una lista de cosas de las que quieres ser consciente durante la sesión; cosas que te ayudarán a progresar y sacarle el mayor partido a tu precioso tiempo. La lista puede incluir algunos puntos generales muy importantes que nunca varían, y también algunos puntos específicos con los que estés trabajando en el momento.


La lista  de puntos específicos podría incluir cosas como "¿Tengo abiertos los hombros cómo me indicó el instructor durante la última clase?" La lista podría ser como sigue:

-¿Cómo va mi respiración? ¿me estoy concentrando en soltar primero e inspirar después? ¿Estoy haciendo el sonido susurrante con mi exhalación, lenta y larga? ¿Está mis rostro relajado, feliz y sonriente? ¿Observo fijamente el lugar adecuado y muevo después mis ojos con suavidad hasta el punto siguiente? ¿Estoy estirando mi cuerpo al máximo dentro de mis posibilidades, pensando que se estiran también los canales internos? Y lo más importante; ¿me acuerdo de enviar mi regalo a esa persona especial cada vez que suelto el aire?

Al principio no podrás mantener mucho tiempo la concentración en todos estos puntos mientras practicas cada ejercicio. Cuando empezamos, dedicamos la mayor parte de nuestro esfuerzo a tratar de colocar el pie o la mano en el lugar adecuado. De hecho, las primeras semanas de aprendizaje son las más difíciles; un principiante trabaja mucho más duro que alguien con mayor experiencia. 

Con el paso del tiempo te darás cuenta de que imaginar que le puedes enviar generosidad a otra persona solo exhalando, empieza a tener un profundo efecto en tu propia vida. Cada vez que pensamos en ayudar a otro nos volvemos más generosos y desprendidos, plantamos semillas muy poderosas en nuestra propia mente. A medida que estas semillas maduran, uno  mismo se convierte en una persona más generosa.


Así se desencadena una mayor transformación en el libre fluido de nuestros pensamientos y los aires internos sobre los que éstos cabalgan. Esto nos hace, simplemente, personas cada vez más satisfechas y alegres. Debido a la conexión entre los aires internos y nuestra respiración, empezamos a respirar más profundamente y con mayor sosiego durante todo el día. Así se fortalece el cuerpo-pronto verás que raramente te enfermas, y te sentirás lleno de vitalidad todo el día para hacer todo lo que te propongas-.

Nos sentimos más felices y, nuevamente, el ciclo que conecta los cinco niveles empieza de nuevo, y es cada vez más elevado. Aquí radica la peculiaridad del Yoga del Corazón, sean cuales sean los ejercicios que estés aprendiendo.









viernes, 1 de abril de 2011

Yoga Tibetano, Ejercicio 3: Llevarse la Oscuridad



Dar y tomar, montados en el aire liberan a cada ser consciente, del océano del dolor. El primer Panchen Lama (1567-1662)

Ejercicio 3: Llevarse la oscuridad.

Aquí da comienzo el más importante de los ejercicios del Yoga del Corazón. Es el que tiene el efecto más penetrante y en el nivel más profundo: el quinto nivel, constituido por las semillas que crean nuestro propio cuerpo y nuestro mundo.

Continúa sentado cómodamente, después de terminar las Diez Respiraciones Perfectas. Lleva de nuevo la atención al entrecejo, en esta ocasión desplaza el foco de atención unos dos centímetros y medio por encima de este punto, en dirección a la línea del pelo. Después llévalo algo más de un centímetro hacia el interior de tu cabeza. Este es el lugar perfecto donde recoger tu concentración.



Ahora lleva tu pensamiento hacia el corazón otra vez. Muy dentro de tu corazón, en un lugar dos o tres dedos    antes de llegar a la columna. Observa el diamante en la rosa, siempre ha estado allí, huele la fragancia de la flor y fija la mirada en la claridad y transparencia del cristal. Seguidamente, piensa en alguien a quien amas-amigo o familiar-, de quién sabes que está pasando por alguna forma de dolor físico o emocional en estos momentos. Trata de imaginar claramente la habitación donde esta persona está sentada.

Ahora imagina que has idos a sentarte justo frente a él o ella. Eres invisible; nadie puede verte, pero tú sí le puedes ver. Piensa que todo el dolor que esta persona guarda en su cuerpo y mente, se ha concentrado en un pequeño pozo de oscuridad en su corazón. Parece una nube de tinta negra, de la medida de una moneda. Quédate aquí unos momentos y piensa en el dolor que siente tu ser amado. Piensa en las diferente preocupaciones que están cruzando por su mente ahora mismo. Se específico: aborda los detalles. Tu mente querrá marcharse-regrésala de inmediato al problema de tu amigo-. Piensa en cuán maravilloso sería poder arrancar su dolor. Pero, ¿y si el único modo de conseguirlo fuera quedándote tú con este dolor?

Decide que estarías dispuesto incluso a pasar por esto; es el tipo de decisión que le da un sentido verdadero y felicidad a nuestra existencia compartida en esta Tierra. Decide pues, sin ninguna duda o vacilación, que le quitarás el dolor a esta persona y lo cargarás sobre ti. Lo hacemos en varias inspiraciones. Con cada inspiración arrastramos un poco más la pequeña nube de oscuridad, que es llevada por este aire suave. Lentamente asciende por la garganta de nuestro ser amado y sale a través de su nariz en forma de una fina columna de humo negro, como el humo del incienso. Esta oscura columna se recoge de nuevo formando una pequeña nube, justo delante de tu propia nariz. Detente y respira tranquilamente unas cuantas veces, prepárate para una última inhalación. Esta es la que conducirá todo el dolor hacia tu interior. Se valiente y reafírmate en tu decisión de que es mejor que te dañe a ti. 



Tómate un último momento para observar el diamante en la rosa. El diamante brilla, radiante de luz y poder. Puede destruir cualquier cosa que toque. En este punto, es absolutamente crucial que pienses en cómo el poder del diamante destruirá toda la oscuridad, en el mismísimo instante en que inspires la pequeña nube. Sucede así porque nuestra voluntad de tomar el dolor de otro, es capaz de destruir este dolor para siempre, el de ellos y el nuestro propio. No piense nunca, ni por un  momento, que algo de esta oscuridad puede quedar dentro de ti. Con una sola inhalación observa ahora la oscuridad entrar por tu nariz como un hilo; se arremolina formando una nube diminuta de negra oscuridad justo frente al diamante; y después lo toca-todo en una sola inhalación-.

Justo en el momento en que la nube entra en contacto con el borde del diamante brillante, se produce una repentina explosión de luz dorada en el interior de todo tu cuerpo. Como si el poderoso flash de una cámara fotográfica se hubiera disparado dentro de ti, en tu corazón.



Después del flash, todo lo que puedes ver es el diamante, rebosando belleza dentro de la rosa, reluciendo como antes. Ves una pequeña columna de humo blanco desvanecerse en el aire, y todo el dolor ha desaparecido. Es muy importante comprender que todo el dolor se ha esfumado. Nadie volverá a ser dañado por este dolor, nunca más.

Permanece sentado unos momentos, tranquilamente, de nuevo estás sentado frente a este amigo o familiar, y aún eres invisible. Quédate aquí un momento, en silencio y disfruta de la expresión en el rostro de la persona. De repente, todo el dolor y preocupación que castigaban a este ser querido, ha desaparecido por completo. No sabe por qué, pero tampoco le importa. Qué bien se siente ahora! Disfruta de la felicidad de tu ser amado y siéntete orgulloso de ti mismo, porque tuviste la valentía de quitarle su dolor.



Efectos:

Todos queremos ser felices. Es la razón por la cual cada uno de los billones de personas que poblamos este mundo pone el pie en el suelo y se levanta de la cama a diario. Y en nuestra búsqueda de felicidad a lo largo del día que sigue, todos podemos terminar haciendo algunas cosas bastante egoístas, incluso cosas que podrían dañar a otras personas a nuestro alrededor. Pero, en realidad, no somos así. Esto no es lo que de verdad queremos hacer, y lo sabemos. Explicándolo de un modo simple, lo que realmente nos hace felices a cada uno de nosotros es conseguir que sean felices los demás. Este es el motivo por el que hacemos la antigua práctica de Dar y Tomar en cada sesión del Yoga del Corazón.

En ocasiones, aun contorsionándonos como rosquillas en una clase de Yoga, solo conseguimos llegar al primer nivel, especialmente si no nos han enseñado las posturas del modo correcto-al modo de los antiguos maestros-. Los ejercicios de Yoga tradicionales realizados del modo correcto, están diseñados para llevarte hasta el segundo y tercer nivel: te ayudan a que los aires internos regresen a un fluido suave, haciendo que nuestra respiración fluya también con suavidad y sosiego. Esta salud iniciada en el nivel profundo, asciende hasta el primer nivel y, practicando Yoga regularmente nos sentiremos más ligeros y más jóvenes físicamente.


André Van Lysebeth

Sin embargo, ni siquiera este efecto llega necesariamente hasta el cuarto y quinto nivel: nuestros pensamientos y las semillas del mundo en nuestra mente. Esto tiene un efecto inmediato en los niveles posteriores; los aires internos conectados con nuestros pensamientos empezarían a cantar también. Eso a su vez, activaría una canción en la respiración misma, y proporcionaría un fluido constante de aire delicioso a todas las células de nuestro cuerpo. El Yoga que hagamos después, realmente funcionará en nuestro interior. No seremos el que deja la clase de Yoga con el cuello dolorido; seremos el que se va a casa sintiéndose como si le hubiera tocado la lotería.

Pero la parte más excitante de Dar y Tomar es el efecto en el nivel que queda por debajo de nuestros pensamientos: en las semillas del mundo, el quinto nivel. Bastan dos o tres minutos de bondad hacia otro-incluso unos pocos minutos deseando poder ser bondadoso con otro, planta un costal de semillas muy puras, muy poderosas en nuestra mente-.

Y recuerda que cuando estas semillas broten, van a determinar el modo en que veremos el mundo que nos rodea-incluso cómo nos veremos a nosotros mismos-. 

(Recomiendo la lectura de cualquier de los libros de André Van Lysebeth)




jueves, 31 de marzo de 2011

Yoga Tibetano, Ejercicio dos: "Las diez perfectas"


Alguien cuya mente está distraída ha metido la cabeza entre las fauces, del terrible León de la desgracia. Maestro Shantideva ( Siglo 8).

Ejercicio 2, Las diez perfectas:

En el segundo ejercicio observamos nuestra respiración para llevar la mente hacia el interior y poder enfocarla en los ejercicios de Yoga siguiente. La procedencia de estas instrucciones se halla en un libro del primer Dalai Lama llamado Una Lámpara para el Sendero de la Libertad, las cuales a su vez, vienen de la obra Casa del Tesoro a la Sabiduría, escrita por el maestro indio Vasu Bhandu hace más de dieciséis siglos.



Vasu Bhandu

Adopta la postura meditativa y apoya tus manos sobre las rodillas, con las palmas de las manos hacia arriba. Une índices y pulgares de ambas manos adoptando Chin Mudra y relajas el resto de los dedos manteniéndolos extendidos. Observa que tu columna esté erguida, asegúrate de que tus hombros están nivelados, acercando los codos a los lados del cuerpo. Afloja cualquier tensión en la frente y el contorno de la boca, mirando al frente, mantén el mentón paralelo al suelo, deja caer los párpados y cierra suavemente los ojos.

Respira y ves soltando todo el aire por la nariz, suave y lentamente. A partir de ahora, respira solo por la nariz. Inspira con suavidad. Una exhalación seguida de una inhalación cuentan como una respiración. Lo llamamos un ciclo de exhalar/inspirar. Concéntrate en tus respiraciones hasta llegar a diez. Vuelve a empezar, si te das cuenta de que te has distraído. Cuando llegues a diez o hayas agotado el tiempo, prosigue con el ejercicio tres. 



Efectos:

La respiración está vinculada a nuestros aires internos y nuestros aires internos están vinculados a nuestros pensamientos. Esto significa que cuando tenemos pensamientos bondadosos o tranquilos, nuestra respiración se vuelve calmada y regular.

Las posturas físicas de Yoga están pensadas para flexibilizar y enderezar los canales internos, lo cual permite a los aires circular con mayor suavidad. Este efecto en el tercer nivel repercute en el nivel uno, nuestro cuerpo, dándole agilidad y aptitud. Pero si mientras hacemos los ejercicios de Yoga estamos preocupados por un problema en casa o en el trabajo, estaremos revolviendo de nuevo los aires internos, a causa de la conexión existente entre pensamientos i aires. De este modo, cualquier buen resultado que podríamos haber conseguido trabajando desde el exterior con los distintos ejercicios, desaparece al haberse agitado los aires internos. Hacer Yoga con una mente distraída es lo mismo que no hacer Yoga.

Los antiguos maestros se dieron cuenta de ello y fue así como convirtieron la práctica de Las Diez Perfectas en un requisito imprescindible antes de abordar los ejercicios físicos.



Siente el roce de la respiración entrando y saliendo por los orificios de tu nariz. A medida que vayas progresando con el ejercicio, podrás incluso llegar a escuchar el sonido imperceptible del aire colándose entre los finos pelos de tu nariz, como el viento entre los árboles. Más tarde, respirarás con tanta delicadeza que incluso este suave sonido desaparece.

Si sorprendes a tu mente pensando en cualquier otra cosa mientras duran las diez respiraciones, empieza a contar de nuevo, desde la primera. Es la evidencia innegable de cuán distraída llega a estar la mente moderna. Si ni tan solo somos capaces de aquietar la mente cuando lo deseamos de veras, será que nuestros aires internos se hallan en un constante estado acelerado y confuso.

Es muy importante darse cuenta, según dicen los libros antiguos, de que esta agitación en nuestros pensamientos y aires internos es responsable no solo de la mala salud, sino también del proceso de envejecimiento. Tal como fluyen los aires, fluyen los pensamientos. Este es también el motivo de que la mayoría de los ejercicios estén aquí dirigidos a reforzar y hacer más flexible tu espalda, especialmente en la conflictiva zona de la espina dorsal que está justo detrás de tu corazón.



Pero es una característica particular del Yoga del Corazón empezar siempre contando nuestras respiraciones a partir de la exhalación. Esta manera de respirar se mantendrá a los largo de todos los ejercicios de Yoga; es muy importante pensar en una respiración, no como "coger y soltar" aire, sino como en "soltar y coger". Hay un  motivo, esta manera de respirar facilitará que se calme tu respiración-compruébalo y verás-. Si tu respiración se ha acelerado o ha perdido el ritmo porque estás nervioso o disgustado por algo, es casi imposible aquietarla rápidamente tratando de obligarte a respirar con más sosiego. Pero si te enfocas en ralentizar la exhalación, si  tratas simplemente de soltar el aire en un largo y lento fluido hasta que tus pulmones están completamente vacíos, tu respiración se estabiliza de inmediato.

Piensa en como se queda tu respiración después de un gran suspiro. Y no hablamos aquí del tipo de suspiro explosivo que sueltas cuando estás muy cansado o exasperado con alguien. Nos referimos a aquel que suave y lento suspiro que se eleva y sale del fondo de tu pecho y garganta cuando te sientes muy satisfecho y relajado.



Así es como queremos que empiece cada respiración en el Yoga del Corazón-con este mismo suspiro suave de la exhalación fluyendo hacia afuera.- Si te habitúas a pensar en la respiración de este modo, com en un ciclo de exhalación seguida de inspiración, encontrarás que te sientes más calmado a lo largo de todo el día. De modo que empieza a trabajar en ello ya, durante las Diez Perfectas.



Hay otra razón por la cual empezamos la respiración exhalando primero e inhalando después. Nuestra primera respiración al salir del útero de nuestra madre, fue hacia dentro. Y la última respiración que hace un moribundo en su lecho de muerte es hacia fuera. El Yoga, tal como lo entendían los antiguos maestros de la India y del Tíbet, es una protesta contra este modo establecido de las cosas. No tenemos porqué envejecer como lo hacemos, decían; fuimos creados para la vida y no para la muerte. Dejemos que la última exhalación venga primero y después le siga una inspiración-vivamos-. Deja que los aires internos fluyan libres hacia el interior del canal central, y canten allí por siempre.



martes, 29 de marzo de 2011

Yoga Tibetano, Ejercicio uno, "El diamante en la rosa"



"Sabrás que tu Yoga funciona cuando oigas la melodía dentro de ti" Yogui Svatmarama (siglo catorce)

Ejercicio 1. El diamante en la rosa:

Aquí empezamos con el primero de los diez ejercicios del Yoga del Corazón. En la presentación de cada nuevo ejercicio, habrá primero introducciones sobre cómo llevarlo a cabo. Después vendrá una explicación de cómo actúa el ejercicio sobre tu cuerpo y mente, aportando fuerza y calma, desde el primer nivel hasta el quinto.

Tomate el tiempo necesario, cada uno en su medida de práctica.

Adopta la postura meditativa que te sea más cómoda, recuerda lo más importante es que tu columna se mantenga erguida. Une las palmas de las manos adoptando Anjali Mudra y apoyas los pulgares en el centro de tórax. Observas tu respiración lenta y pausada.


Cierra tus parpados con suavidad y lleva toda tu atención al entrecejo, imaginas una rosa roja en tu corazón, en el centro de la rosa hay un diamante reluciente. Ahora, recita suavemente las palabras "om mani padme hum". O si lo deseas, usa cualquier otro mantra con el que te sientas a gusto, que te anime, que te inspire. Mantén tu mente en la imagen del diamante en la rosa hasta que pase un tiempo. Tiempo: de 2 a 15 min.



Efectos:

El objetivo de este primer ejercicio es calentar y aflojar los canales internos en la zona de nuestro corazón. Este tranquilo canto o rezo no es una tontería por la que hay que pasar antes de una clase de Yoga. Es tan importante hacerlo antes del Yoga como lo es el calentamiento antes de hacer jogging. Veamos porqué.

Hemos hablado de una red de canales, canales hechos de luz, que son el fundamento de cada parte de nuestro cuerpo. El más importante de estos canales (Nadis) cruza de arriba abajo el centro mismo del cuerpo (Sushumna), como el gran eje invisible sobre el que gira nuestro querido planeta Tierra. Cuando los aires internos fluyen libremente dentro de este canal, nos sentimos alegres y felices.

A ambos lados de este canal central, a izquierda y derecha, se extienden otros dos canales (Ida y Pingala). Son un poco más estrechos y, en ciertos puntos, se cruzan por encima y alrededor del canal principal, como parras enroscadas a una madera.



Los aires que fluyen dentro de estos canales están conectados con nuestras emociones negativas: enfado, deseo, egoísmo. Cada vez que tenemos un pensamiento negativo o perjudicial, se agitan los aires en el interior de estos canales laterales porque, recordemos, nuestros pensamientos y los aires (Vayus) son como un jinete sobre su caballo.

Cuando los aires dentro de los canales laterales son agitados, dichos canales empiezan a expandirse, como globos largos y finos al ser inflados. Los canales laterales empiezan a estrangular al canal central en los puntos donde se enroscan a su alrededor. Esto, a su vez, dificulta el libre fluido del aire en el canal principal, como una manguera de jardín con un nudo. Y debido a que todos nuestros buenos pensamientos están vinculados a los aires que circulan por el canal central, empezamos a sentirnos nerviosos o tristes. Puesto que los inconvenientes surgidos en uno de los niveles, afectan a los otros, nuestra salud física se ve perjudicada.

El más grave de los nudos es el que se produce en nuestro canal central, a la altura del corazón. Aquí los dos canales laterales se enroscan con mayor fuerza alrededor del canal principal; este es, precisamente, el motivo por el cual puede empezar a dolerte el pecho después de algunos días especialmente estresantes en el trabajo o con la familia.



Todos los ejercicios del Yoga del Corazón van dirigidos a este punto bloqueado de tu pecho, abriéndolo para liberar los pensamientos felices y nutrir también el cuerpo. Cantar o tararear tiene un efecto especialmente poderoso para aflojar ese nudo de los canales en el corazón. Por esto resulta tan difícil cantar cuando estás triste o de mal humor: el nudo en el corazón se constriñe. Este es también el motivo por el que muchos de nosotros disfrutemos cantando bajo la ducha: el canal central que, de hecho, está más próximo a la espalda que al pecho se afloja con un buen chorro de agua caliente en esta zona.. Se relaja la rosca en nuestro corazón y hace que nos apetezca cantar.



Chenrezig

Om mani padme hum (sánscrito ॐ मणि पद्मे हूँ, oṃ maṇi padme hūṃ) es probablemente el mantra más famoso del budismo, el mantra de seis sílabas del bodhisattva de la compasión, Avalokiteshvara (en sánscrito) o Chenrezig (en tibetano). El mantra se asocia en particular con la representación de cuatro brazos Shadakshari de Avalokiteshvara. Se dice que el Dalái Lama es una reencarnación de Avalokiteshvara, razón por la cual el mantra es particularmente venerado por sus seguidores.

Los mantras son interpretados de varias maneras por sus practicantes, o simplemente como meras secuencias de sonidos cuyos efectos caen fuera de una posible definición estricta. Aunque este mantra en muchas ocasiones se traduce como "la joya en el loto", en otras se traduciría como "Om la joya en el loto Hum."
Un practicante podría expandir el significado del mantra, determinando por ejemplo que las seis sílabas representan la purificación de los seis reinos de la existencia:

SílabaSeis ParamltasPurificaReino SamsáricoColoresSímbolo de la Deidad(Desearles) Que nazcan en
OmMeditación / DichaOrgulloDevaBlancoSabiduríaReino Perfecto de Potala
MaPacienciaEnvidia / Lujuria por el entretenimientoAsuraVerdeCompasiónReino Perfecto de Potala
NiDisciplinaPasión / deseoHumanoAmarilloCalidad y actividad del cuerpo, habla y pensamientoDewachen
PadSabiduríaEstupidez / prejuicioAnimalAzulEcuanimidadEn la presencia del Protector (Chenrezig)
MeGenerosidadPobreza / deseo de poseerReino de los PretasRojoDichaReino Perfecto de Potala
HumDiligenciaAgresión / odioReino NarakaNegroCalidad de CompasiónEn la presencia del Trono de Loto (de Chenrezig)




Om Mani Padme Hum

La flor que imaginamos en nuestros corazones ha de ser hermosa y fragante, y con la capacidad de crecer incluso en circunstancias difíciles. En la India esta flor es el loto, una flor de color rosa anaranjado con un perfume sutil pero sorprendente. Un loto siempre crece en la parte más sucia y contaminada del estanque, alzándose con gracia por encima de la porquería, inasequible a ella. La flor representa nuestro amor por los demás, el amor en nuestros corazones que crece sosegadamente y sin que le afecten ni siquiera los más difíciles y excitantes momentos de nuestro día.

Cuando imaginas la flor dentro de ti, es importante que uses una flor que te resulte familiar puesto que esto activa con más fuerza tus pensamientos subconscientes y aires. Imaginamos el diamante en la rosa porque cuando suceda que el nudo en tu corazón se desate por completo, verás una luz clara, cristalina que se extiende con amor desde allí hacia cada cosa viva en el Universo. Y detrás de este amor está la verdad última de todas las cosas, tan pura e invencible como un diamante, puedes visualizar también un cuarzo blanco.



No seas tímido; canta alto y claro. Puede parecer un poco ridículo, pero es muy importante si quieres que el Yoga te haga ligero y fuerte. Cuando termines de cantar , pasas al segundo ejercicio cuando lo sientas no seas rígido con tu práctica.






Yoga Tibetano, Las semillas del mundo (3ª parte).


Kali

"¿Qué creías, que el cielo y el infierno los hizo una constructora?"  Buda Gautama (500 antes de Cristo)

Las semillas del mundo:

Habíamos empezado hablando de los cinco diferentes niveles. ¿Qué ha pasado con el quinto?

Está bien, es muy bonito decirle a la gente que si tienen pensamientos positivos se sentirán mejor físicamente; esto ya lo sabemos. El problema es que casi nunca podemos elegir. Los problemas surgen en nuestra vida con las situaciones o con la gente que nos rodea, y resulta difícil estar siempre tranquilo y en paz.

Ya mencionamos una solución: cuando te sientes cansado, disgustado o infeliz, puedes tumbarte en tu estera de Yoga y hacer tus ejercicios. Entras en calor y el efecto de los mismos se abre paso hacia los aires internos hasta llegar a tus pensamientos. Después te sientes mejor durante un rato y, a la vez, has beneficiado la salud de tu cuerpo.



La pregunta real, no obstante, tiene que ver con el quinto nivel. Si los aires internos conducen nuestra respiración, y nuestros pensamientos conducen a los aires internos ¿qués es lo que conduce a los pensamientos mismos?, ¿por qué resulta que ciertas cosas pueden disgustarnos? Y, en cualquier caso, ¿de dónde proceden estas cosas? Para comprenderlo hace falta conocer lo que los libros antiguos llaman "las semillas del mundo".

Tres personas asisten a su primera clase de Yoga. Una hora más tarde una de ellas sale con el cuello dolorido. La segunda no ha encontrado la clase demasiado interesante y no piensa volver. La tercera regresa a su casa ligera y llena de energía, encantada de haber encontrado un método nuevo y divertido para mantenerse sana y en forma. Las tres tuvieron la misma clase; las tres hicieron los mismos ejercicios. De modo que ¿dónde está la causa de esta diferencia?


Si piensas en ello, la clase de Yoga fue solo una. Pero estas tres personas asistentes tuvieron tres experiencias distintas. Los maestros de antaño dicen que esto tiene causa en las diferentes semillas del mundo sembradas en las mentes de cada persona.

¿Qué es una semilla del mundo? Es una pequeña semilla en nuestra mente que madura cuando observamos algo, y lo tiñe del modo en que lo vemos-como cuando te pones unas gafas de sol con cristal rojo y miras un papel blanco. Entonces el papel será rosado-.

La semillas del mundo deciden cómo vemos nuestro mundo, bueno o malo. Si una buena semilla del mundo madura en tu mente cuando tu jefa entra por la puerta, la ves acercarse y ofrecerte un aumento de sueldo. Si una mala semilla del mundo madura la ves dándote voces. Es la misma jefa, solo es una jefa. Cómo la veas depende de las gafas de sol que te hayan puesto sobre la nariz las semillas del mundo de tu propia mente.

¿De dónde vienen las semillas del mundo? ¿Cómo se plantan en nuestra mente? La respuesta es la misma que han dado mujeres y hombres sabios a lo largo de la historia en distintas partes del mundo: recibes lo que das; donde las dan las tomas. Llámalo Karma o, simplemente, cosechar lo que has sembrado. Las semillas que determinan cómo vemos nuestro mundo están plantadas en nuestras mentes por la manera en que hemos tratado a los demás.



Estas semillas del mundo son algo muy poderoso. Ascienden desde el quinto nivel hasta el primero y determinan el modo en que nuestro cuerpo responde al Yoga. Y aún van más lejos, moldean nuestra propia vida y nuestro mundo como tales.

Así que, en cierto modo, el futuro que tenemos por delante es como una pizarra en la que no hay nada escrito. Casi puedes imaginarlo como la nada que hay justo en el centro de la cebolla, después de quitar hasta la última capa. Que el Yoga funcione para cada uno de nosotros-lo que vamos a ver en la pizarra-depende de uno mismo.

Toda esta idea de las semillas del mundo, de que recibes exactamente lo que das, es tan vieja como la historia. Pero, de alguna manera, resulta un poco difícil de creer a título personal. Para resumir lo que hemos dicho hasta ahora, estamos buscando un programa de Yoga que trabaje con los cinco niveles a la vez, porque eso sería cinco veces más poderoso que una clase de Yoga sin más. Queremos un Yoga que estire y flexibilice las partes adecuadas de nuestro cuerpo; haga nuestra respiración tranquila tranquila y plena; dé fluidez y suavidad a nuestros aires internos; nos llene de buenos y afectuosos pensamientos; y nos ayude a sembrar en nuestra mente las semillas de un hermoso mundo futuro. Esto es, precisamente, lo que hace para ti el Yoga del Corazón media hora cada día. Así que prosigamos con el primer ejercicio.